El bosque escrito (poesía reunida)

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Bajo el título de El bosque escrito (volumen homónimo a este sitio y nombre de uno de los poemarios inéditos de Félix) la Editorial Hypermedia ha reunido la mayor parte de la poesía que he encontrado (con la ayuda de Lidia, madre de Félix) entre los archivos personales y la papelería de nuestro amigo y poeta.

El primer libro que Félix publicó en vida fue La construcción de las olas, ganador del premio Calendario de Ensayo en 2002. Se presentó al certamen porque partiría hacia España y quería dejarle dinero a su madre. Así lo hizo. El segundo libro (su primer poemario publicado y único conocido por el lector hasta hoy) mereció el Premio de la Academia Castellano-Leonesa de la Poesía destinado a jóvenes creadores en 2005. Fue de nuevo la necesidad económica, las carencias padecidas en un país extranjero, las que lo impulsaron a presentarse al certamen.

Félix no tenía ni el más mínimo interés en publicar su obra lírica, la veía como un acto íntimo, inevitable, que compartía entre los amigos y con las personas que amaba. Pero no es poesía que él escribiese pensando, al menos en primera instancia, en su publicación. Por ello considero que la lírica de Hangelini pertenece, como la obra de Emily Dickinson, a lo que Emerson llamó “la Poesía de Portafolio”: aquella que nace por una necesidad de expresión natural en el poeta y que no busca o pretende como fin ser publicada. Por esa misma razón no leyó nunca Félix en público su propia obra, no le interesaba, no le parecía ni necesario ni positivo imponer su cadencia o su tono a un texto que él había escrito pero que luego iba a pertenecer al que lo leyese. No quería entorpecer ni mediar la lectura del amigo ni del receptor futuro.

Eso explica el alivio sincero que Félix sintió cuando La devastación. La imaginación de la bestia fue descatalogado, y así lo hizo saber en una entrada en este blog con fecha del 8 de junio de 2011 (https://elbosqueescrito.wordpress.com/2011/06/08/el-aroma-de-lo-dificil/). Cito in extenso:

Desde hace pocos días y por azar he podido conocer que La Devastación es un libro oficialmente descatalogado, cinco años exactos después de su publicación. Increíblemente, esto me produce un gran alivio, como ponerme a resguardo, regresar a mi sitio en la sombra, aunque de la sombra nunca salí en todo este tiempo. Fue un libro que nunca fue lanzado, nadie conoce a su autor, no hay referencia alguna de mi biografía en la solapa ni en las páginas interiores, ni siquiera una foto… nada. Su color lila es su único lenguaje. Su grito en la estantería. Un grito que regula su estridencia a medida que el día transcurre y cambia la luz.

Ahora puedo decir que he llegado a poseer verdaderamente mis textos. Los poseo, los protejo, los vigilo. Con la seguridad del que nada tiene que mostrar, de quien no se ha de exponer más. Finalmente, mis pequeños hijos se desplazan al terreno de su propia soledad, alcanzan ese aroma de todo aquello que cuesta ser hallado. Han conseguido quizás algo que siempre he soñado para mí y nunca he podido tener.

A más de un año de su ausencia física, a ocho años de haber recibido el premio de poesía de la Academia Castellano-Leonesa y a los siete años de haber sido publicado La devastación, la Editorial Hypermedia da a conocer este extenso y atendible volumen de poesía que deberá ser presentado en septiembre. Hangelini es uno de los poetas más interesantes y singulares de los últimos 20 años de poesía cubana.

El volumen está disponible en la web de la Editorial Hypermedia.

Quiero agradecer a Lidia por su ayuda y su confianza, a Félix por entender siempre mejor que yo el porvenir y darme las claves, en código, del trabajo que realizo hoy como editor suyo, y a la Editorial Hypermedia por apostar por un autor cuya obra es desconocida en gran parte, pero no por ello menos trascendente. La visibilidad que merezca o merece la obra literaria de Hangelini depende del futuro lector. Y el futuro ya es ahora.

Una vez que la muerte otorgó a Félix el aroma de todo lo difícil, que lo hizo desplazarse al terreno de su propia soledad, ha llegado el momento en que sus textos vean la luz y así se muevan entre nosotros con la bondad y la irreverencia con que él lo hizo en vida.

Este volumen es el rostro eterno, por siempre renovado de un visitante, de un navegante apellidado literariamente Hangelini, que, como Dionisos, siempre acaba de llegar. Su palabra es el golpe más certero contra la muerte y la sucesión.

Desde la sombra, desde la soledad, Félix se nos revela a través de su propia palabra, que es hoy su cuerpo más preciso, su respiración, su modo de seguir hablándonos. Su palabra es el bosque que fue tejiendo y en el que podremos encontrarlo siempre, como bestia huidiza, como ciervo que corre por el bosque escrito.

En la cabecera de esta entrada comparto con los lectores de este blog la cubierta de El bosque escrito, y a continuación, agrego el texto que escribí para la contracubierta :

Nota: Dando clic sobre la imagen se puede ver en mayor tamaño.

YC

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~ por Yoandy Cabrera en agosto 15, 2013.

21 comentarios to “El bosque escrito (poesía reunida)”

  1. Muchísimas gracias por todo lo que habéis hecho para que esto fuera posible.

  2. Hermosas palabras, Yoandy. Solamente tú podías hacer esta labor. Nuestro amigo lo merecía. Te abrazo.

    • Gracias, Mónica. Me has hecho llorar y también me das fuerzas para seguir. Esto apenas empieza. Te quiero.

  3. Gracias Yoandy en el nombre de Lidia y mio ….muchas gracias

  4. Cuando el día 12 de junio al atardecer recibí la desgarradora y destructible noticia para mi de lo sucedido a mi hijo, después de largas e interminables horas de incertidumbre, desasosiego, impotencia, angustia, terror y tantas y tantas sensaciones que jamás podré descifrar con palabras, mi primera reacción fue saber que tenía que rescatar lo que para mi hijo constituía su razón de ser, lo que significaba toda una vida de dedicación y esfuerzo, largas horas en bibliotecas, en estudios, lo que siempre hizo cuando apenas con pocos añitos se sentaba en su mesita y dedicaba horas a escribir, leer, crear. Yo sabía que mi deber como madre era salvar todo eso y me volqué inmediatamente a pedir primero en México y segundo en España se salvaguardaran todas sus cosas, prioritariamente su laptop en donde sabía tenía cosas muy importantes para él (siempre me comentaba, cuando iba a viajar, que le preocupaba que las cosas encontradas con tanta dedicación pudieran averiarse si su laptop sufría algún desperfecto debido a los viajes y que por precaución dejaba resguardos en discos que yo sabía tenía en su casa en España), por lo que sabiendo que su laptop había sido encautada al asesino y la tenía la policía mexicana, quedaba en España el resguardo y me volqué a solicitar la ayuda para poder tener en mi poder todos esos archivos, era para mi lo que mi hijo me había dejado, si él catalogó a “sus hijos” esos poemas que publicó en “La Devastación, la imaginación de la bestia”, eran para mi “mis nietos” y de hecho lo son, toda la obra que escribió durante toda su vida.
    Para mi “su obra” era lo más importante en esos momentos, y supe que TENÍA que luchar por rescatarla, tocarla con mi mano, tuve momentos muy tristes (aún más tristes) con alguien del que menos esperaba desde México con una injusta reacción a mi reclamo, pero tuve comprensión y mucho apoyo desde España con Yoandy, Juan Luis y el dueño de la casa donde mi hijo vivía que se ocuparon de salvaguardarlo todo hasta que yo pudiera viajar a Madrid y recoger todo lo suyo personalmente y en primera instancia. Les agradezco, sobre todo a Miguel Angel el casero, su comprensión y ayuda, pues sólo él podría esperar 3 meses para hacer dicha gestión y lo hizo con un desinterés total.
    Después de recibir el 17 de julio las cenizas de mi hijo y la mayor parte de sus pertenencias (incluida la laptop) desde México, viajé a España y pude recuperar todo lo que mi hijo tenía y guardaba con tanto celo. Era una característica suya guardar celosamente, con signos hasta paranoicos a veces, toda la información que recopilaba en sus intensas investigaciones , sus escritos, sus poemas, sus ensayos (que sí han sido publicados con más frecuencia), sus cuentos (inéditos todos) y todo lo que hacía relacionado con su vida profesional.
    Tocaba entonces escoger la persona que me ayudaría a editar, publicar y lanzar al mundo toda esa obra inédita, les confieso que a pesar de saber esa “paranoia” de mi hijo de mantenerse en el anonimato, de saber que no le gustaba publicar lo que escribía, yo sabía que debía hacerlo, que tenía que hacerlo, que fue lo que nos dejó como legado de su vida completamente dedicada a escribir, investigar y estudiar. Era un erudito, era un joven que sabía no sólo de literatura, de música, de teatro, sabía de deporte, de historia universal, de cultura general y hasta discutía con su amigo Juan Luis (médico) de medicina.
    Pensé en dos personas, por supuesto de sus amigos que yo conozco (pueden haber muchos más con estas características, pero desconocidos para mi, después de recibir tantas muestras de cariño y respeto hacia él sé que existen y si me leen ruego que me disculpen) que habían estado cerca de él en los últimos años y que comparten su profesión , que estuvieran dispuestos a asumir el trabajo con la seriedad, entrega y respeto que él merece para sacar a la luz toda su obra, yo soy economista y aunque mi alma entera la vuelque en ésto zozobraría en el intento.
    Y no me equivoqué, desde el primer momento de la tragedia tuve a mi lado a Yoandy, lo conocí a través de mi hijo años atrás, vivió en mi casa cuando casi al graduarse en la misma facultad que mi hijo en Cuba no tenía donde hacerlo y quien me ha demostrado no sólo un cariño sincero, una ayuda y apoyo incondicionales en mi estancia en España, sino también el respeto que le tuvo en vida y le tiene a mi hijo, la admiración y el agradecimiento que siempre le profesó, y lo más importante, la lealtad hacia su persona y hacia mi. Hoy Yoandy has ganado un espacio en mi corazón y en mi vida como un hijo más, y en la de Mayito como un hermano (ésto no me cansaré de repetirlo nunca).
    Tener este libro ya en esta fase es gracias a ti, por supuesto agradezco también a Hypermedia por confiar en ti y en la valía de la obra de mi hijo. No hay recurso que pague esta labor tuya y todo lo que tengo es para ello. Falta mucho por hacer aún, aunque no conozco a fondo como hacerlo, mi hijo se encargó de mantenerme al tanto de la vida intelectual de un escritor y sé que no es fácil hoy en día publicar con esta rapidez con que lo hemos logrado. Gracias, mil gracias mi otro hijo!!
    Quiero también adelantarles que su tesis doctoral se encuentra en la editorial Verbum, en proceso de edición también, ya en la fase final y también ha sido Yoandy su editor, junto a Milena Rodríguez, a quien también tengo que agradecerle mucho.
    Desde la soledad y la distancia, desde la tristeza más profunda, desde la enorme desmotivación por una vida que ya no poseo, aún así, debo llenarme de fuerzas para seguir adelante y son todos los que en alguna ocasión, en algún momento piensan y recuerdan a mi hijo, respetan y admiran su obra, los que me dan esa fuerza.
    Gracias a todos.
    Lidia.

    • Yo solo me he comportado como el hijo al que recogiste en La Habana, le diste de comer y le diste un techo. Sabes que sigo siendo el mismo al que le diste dinero cuando, inesperadamente, tuve que ir a Matanzas a impartir clases durante tres meses. El dolor y la desgracia nos ponen a prueba, pero nuestra mutua incondicionalidad ya es de hace mucho tiempo. Todo mi amor.

      • Hermano aunque no te conozco te digo que el mundo necesita de gente buena como tú, fieles hasta con los que ya no están y agradecido hasta el final, vi las palabras de la madre de Felix y usted es una gran persona que siempre se acuerda de lo que hicieron por ti. Me alegra tu labor al recuperar material de este gran escritor y amigo que estudió conmigo en la Lenin, él aunque no escuchaba música urbana como la que hago yo mantuvo un respeto y admiración cuando nos comunicamos creo que por MySpace en ese entonces, un fuerte abrazo y que descanse en paz e gran Felix

    • Lidia, la historia y sus palabras me han hecho llorar y tengo un nudo en mi garganta al igual que un ano atras cuando me entere de la triste noticia. Me alegra mucho que hayan podido lograr tanto en tan poco tiempo, el estara orgulloso de ustedes. Gracias por ese regalo. Una amiga de siempre, Aymee

    • Lidia yo fui un amigo de la lenin de Felix, y te di el pésame cuando sucedió, hoy me vino a la mente él y aquí estoy para repetirte lo mismo que te escribí, que fue una gran persona y amigo y que aquí tiene otro hijo si le hace falta en españa, un beso enorme, Ariel

  5. Yoandy,
    Primero, darte las gracias por tu comentario en “Al atardecer”, quisiera responderte en algunos puntos y lo haré.
    Hoy cuando he entrado en el Bosque y he visto tu fotografía cerca de la de Félix, he pensado en Lidia. Estoy segura que ahora se siente muy tranquila y segura de ver que el Bosque está en buenas manos.

    Lidia y Yoandy,
    Me sigo emocionando cunado leo vuestras palabras tan llenas de amor y admiración por Félix, y el reconocimiento tan justo y generoso que vais a lograr con su obra. Porqué es una gran noticia saber que pronto podremos disponer de la obra de Félix, a través de sus palabras seguirá con nosotros, no va a ser un recuerdo porqué con cada lectura crecerá nuestro cariño y admiración por él, siempre en presente.
    El libro lila como lo llamaba Félix a “La Devastación” y el libro que me regaló Lidia “La construcción de las olas” ya están reservándo espacio a los futuros libros que van a ir llegando, al otro lado y bajo la atenta mirada los de Emily Dickinson sonrien con ternura.
    Vosotros vais a ser su voz, ánimo y un abrazo muy fuerte a los dos,
    Carme

    • Gracias, querida Carme, guarda espacio, que vienen muchos libros. Félix apenas ha comenzado a hablar.

  6. Yoandy,
    Os felicito por el diseño de la portada del libro: ese Bosque que nos es tan familiar, el sobre rasgado que nos invita a adentrarnos en él y la austeridad en la selección del color, sólo dos el negro y el marrón, el marrón de los sobres de correo, de esos sobres que a Félix le eran tan familiares. El marrón que pinta los troncos de los árboles, después la madera y sientes esa calidez cuando te rodea.
    Y esa luz que a pesar de los poemas, a menudo escritos por un ánimo apesadumbrado o unos recuerdos dolorosos, se filtraba y dibujaba una salida.
    Un fuerte abrazo,
    Carme

  7. Yoandy, aunque con una profunda tristeza, me gusto mucho tus palabras. Gracias por la labor y este regalo. Un abrazo, Aymee

    • Querida Aymee, siempre te llevo con mucho cariño en mis recuerdos y en mi corazón. Sabes que algunos muertos se convierten en más presentes e importantes que muchos vivos, y eso también nos une hace tiempo. Todo mi afecto.

  8. Gracias Aymé y Carme, ustedes siguen este blog siempre y eso se agradece mucho, mi hijo, vuestro amigo, está aqui y estará siempre junto a nosotros.
    Y sí, me siento orgullosa de Yoandy, sé que jamás me defraudará, ni a mi ni a él, las largas conversaciones de él y mi hijo en las madrugadas quizás sirvieran para que ahora Yoandy pueda con más facilidad editar su obra, se conocían bien y sé que además de que mi hijo a veces sentía hasta un impulso medio paternalista aconsejándolo, regañándolo y trasmitiéndole a Yoandy toda su experiencia de unos años mas antes que él en España, todo eso le ha servido a Yoandy para recordar como él pensaba y actuaba.
    Un abrazo fuerte a las dos.
    Lidia

  9. Me alegra muchísimo ver que la obra de Félix esté reunida. Sin duda es uno de los grandes poetas jóvenes que vino a este mundo a llenarnos de su talento. Cuando sea editado este libro les ruego, tanto a Yoandy como a Lidia que me avisen. Quisiera tenerlo junto a mis poetas más queridos, siempre a mi lado. Un enorme abrazo desde Argentina para su mamá y todos su amigos.
    Mabel

  10. Yoandi y Lidia,
    os felicito por el asombroso trabajo que habéis realizado, y con qué rapidez. Ahora entiendo tantas cosas… Félix tenía mucha suerte, estaba rodeado de gente maravillosa que lo quería y lo admiraba.
    Yo no soy muy erudita en el tema y tampoco tengo esa elocuencia que sí tenía él, pero nos entendimos a la perfección. Tan bien que yo lo adopte como si fuera un hermano y él adoptó a mi hija como su ahijada, y bien que hizo su función. Mi hija, que ahora tiene 5 años lo quiere mucho, piensa en él y hablamos de él. Ahora puedo decirle que ha salido a la luz otro libro de su tío Félix… vendran preguntas, de eso estoy convencida, pero lo mejor de todo es que se enorgullecerá. Y eso a mí me hace inmensamente feliz….
    Sé cuanto receloso era Félix de su trabajo pero su vida, su esfuerzo y su modo de entender el mundo merecen un espacio y una ventana bien grande donde poder contemplarlo.
    Gracias Yoandi y Lidia por vuestra constancia, por el esfuerzo y el minucioso trabajo que habéis realizado. Yoandi, gracias por ese respeto y esa admiración, Félix bien se lo merecía.
    Gracias mil veces gracias, leerlo será una oportunidad para volver a abrazarlo. Cuanto anhelo el momento…
    Illa

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