MEMORIA SELECTIVA

La memoria te abandona entre la luz y ninguna parte. Te trata como a los niños pequeños, a quienes no les es permitido juguetear, hacer varias cosas a la vez, escurrirse en los corredores. Puedes luchar contra todo pero no contra tu propia memoria. Una vez que te deja desamparado, te pierdes a ti mismo. Por eso creo que a veces escribo en este blog, para ir dejando hilos de las costuras de mi memoria que quizás algún día reencuentre si me deja solo. Reconozco que me produce pavor. Reconozco que es una posibilidad.

Pero la memoria también es una barrera que protege del paso del tiempo. A pesar de todo te regala una inmensa alegría por lo vivido, te enseña quién fuiste, quién eres, hacia dónde caminas, con quién. Sobre todo con quién.

Hoy voy a contaros algunas cosas sin aparente conexión, pero que me apetece relacionar así, a renglón seguido. No quiero olvidarlas, a pesar de su circunstancia efímera o insignificante:

-El 29 de noviembre de 1987 -según fechado a mano- escribí “Tren de amor”, el primer texto mío que conservo, escrito para un concurso infantil del centro de trabajo de mi madre. Solía recordar siempre esa fecha como una especie de declaración de amor a la literatura, como el momento en que elegí una novia a la que sería fiel el resto de mis días. Cuatro estrofas de siete versos con alternancia de rima consonante y asonante y un verso suelto de vuelta o enlace. Todo lo que escribí anteriormente a ese poema, se extravió.

-El 29 de noviembre de 1993 me tocó entrar al internado donde cursaba el bachillerato. Recuerdo perfectamente que era de noche y llovía. No sé por qué recuerdo con tanta exactitud ese día cualquiera. El olor a hierba era muy intenso y caminé a través de los trillos de piedra con mucho cuidado para no ensuciarme el único pantalón limpio que tenía para la oncena.

-El 29 de noviembre de 1997, al mediodía, salí de la Facultad de Artes y Letras rumbo a casa, por la acera del comedor universitario. En aquel trozo de acera donde casi se repetiría el mismo suceso cinco años después, te vi. Ibas con una compañera de clase. Me miraste fijamente mientras pasaba a tu lado. Te había descubierto un mes atrás, en un kiosco, casi por casualidad. Pero aquel mediodía toda mi vida cambió, y lo que ha venido posteriormente es una consecuencia ineludible de aquel momento. No sé si te maldigo hoy o si me alegro. Supongo y quiero creer que me alegro.

-El 29 de noviembre de 1998 no creí que el año siguiente te fueras a morir. Más tarde supe que nunca te escribiría un poema mientras estuvieras viva, por mucho que me lo pidieses. No pude. No sé por qué.

-El 29 de noviembre de 2003 no sé qué hacía ni qué ocurría en el mundo exterior. Quizás pensaba demasiado en ti, tanto como para decidir que en menos de una semana me iría a intentar cambiar mi destino a Palma de Mallorca. Fracasé. Por suerte. Apenas un mes después regresé a Barcelona, en uno de esos pequeños actos heroicos que uno descubre con los años.

-Este último sábado al filo de la madrugada regresé de mi viaje relámpago a Paris. Tomé la línea 6 de metro de camino a casa, y en la parada de O’Donnell se subió un chico solitario de unos catorce o quince años, rubio, de pelo largo y liso y ojos azules y gafas, con una maleta, que se sentó frente a mí y me miró fijamente durante todo el trayecto hasta que me bajé. Llegué entonces a casa, encendí el ordenador y se me antojó escuchar a Marian Anderson. Entonces intuí que el 29 de noviembre de 2011 sería un día frío y tranquilo. Como de hecho. Y en cierto modo apenas en estas primeras horas del día sigo atrapado, con la Anderson, entre la luz y ninguna parte y escuchando sus graves:

~ por Félix Hangelini en noviembre 29, 2011.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: