APRENDER A PERDER

Una de las lecciones que uno recibe con los años es la de que no todo lo que uno quiere o sueña es posible. No es un discurso desde el pesimismo sino desde lo realista. El inconformismo permitió a muchos superarse, buscar siempre más allá; gracias a él se han hecho posibles cosas que parecían imposibles. Pero el desgaste continuo y la experiencia me demuestran que la no aceptación de ciertos fracasos sólo es una fuente de desazón y angustia, y por lo tanto, el camino no lleva a ninguna parte sana.

Vivir es un juego enorme donde cada cosa que ocurre ha de tener su justo valor en su justo momento. Cuando el contratiempo es (o lo considero según mi percepción) una injusticia, suelo luchar como una fiera y me defiendo hasta donde me den las fuerzas. Cuando se genera desde un acto que no es responsabilidad directa, sino que se debe al carácter o personalidad de otros, (si ya no tiene remedio) hago hasta lo imposible por pasar, a sabiendas de que cada cual es libre de escoger y marcar un camino y las personas que los acompañen, como también lo soy yo, y -esto es importante- es mi responsabilidad aparecer y también desaparecer de la vida de alguien. Cuando es un simple antojo de mi competitividad, asumo el fracaso con carácter deportivo, este mundo es tan cíclico y siempre puede originarte nuevas oportunidades en el futuro. Como dice el refrán, quien no se consuela es porque no quiere. (También dicen que todo lo que sube baja.)

Pero pienso que una de las mejores enseñanzas que he tenido hasta ahora es haber aprendido a perder, o al menos haber conseguido tener conciencia de ello. Y sin que pase nada, sin tragedias. Saber que hay amistades que no se dan, por mucho que a uno le interese y ponga empeño. Que hay planes que no pueden culminarse por mucho que se intenten. Sueños que no pueden darse en una misma vida. Que hay amores imposibles, por mucho que uno luche o espere o resista; porque uno no es la elección de otra persona y es absolutamente respetable. Calibrar las verdaderas posibilidades, saber hasta dónde es posible o no llegar para no empantanarse o desgastarse en vano. También en mi profesión. Aceptar mi inutilidad, mis defectos, todo lo que no puedo hacer y, aunque parezca paradójico, aprender que nada está realmente perdido cuando se asimila una pérdida. Esto me ha hecho más fuerte como persona, aunque no haya borrado de mí la sed de expansión, el ansia de crecer y de seguir adelante. Si muchos aprendiéramos a perder, estaríamos más preparados para ganar todas aquellas cosas que el día después nos ofrecerá. La perserverancia es siempre una virtud; el encaprichamiento, un lastre del carácter.

Y el día que me quede sin pelo en la cabeza -si es que llega a ocurrir-, pues tendré que acostumbrarme a ser calvo con una sonrisa. Y nada más. Que hay cosas verdaderamente importantes en la vida y que no solemos ver porque vivimos demasiado entretenidos en ciertas trivialidades.

~ por Félix Hangelini en noviembre 11, 2011.

7 comentarios to “APRENDER A PERDER”

  1. Felix, soy Gonzalo. Perdi tu e-mail. 😦

  2. Hace varios días estoy revisando entrada a entrada de este blog, imprimiendo cada una, porque a diferencia de muchos, vivo en un pais donde ahora tengo Internet, mañana puedo no tenerlo y pierdo toda comunicación con el mundo exterior directamente.
    Si algo me estimulaba día a día era venir a mi trabajo, encender mi PC, conectarme a Internet y buscar a mi hijo amado, quien siempre estaba invisible para muchos pero solamente verme entrar a mí salía su carita diciéndome: “mima”, “mama”, “hola Lilita” o de mil maneras mas y de ahí partía una conversación, un día a día necesario, inolvidables ya en estos momentos para mí, ahora que cuando llego ya no está y no estará más.
    He llorado mucho releyendo muchas entradas hoy, como “A través de las puertas”, “Sobre textos inesperados”, “El aroma de lo difícil”,”Live Fast , die young”, “Retrato del Monstruo” y llegué a éste y ya no pude más….mi hijo, sin dudas, fué una persona excepcional, con sus sólo 34 años tenía una madurez increible y fué para mí siempre el apoyo, el consejero y el moderador de ciertas circunstancias de mi vida que sólo él y yo compartíamos, con esa complicidad única madre-hijo que no siempre existe.
    Por eso hoy quiero terminar de imprimirlo todo, me quedan ya pocas entradas, pero es que en esta él define ese “Aprender a perder” como algo tan necesario en la vida, como algo que para él sólo era eso, saber perder, haber aprendido a no tenerlo todo, a que hay cosas que pasan y que lo que hacen es hacer fuerte a uno como persona. Tal y como escribió:

    Vivir es un juego enorme donde cada cosa que ocurre ha de tener su justo valor en su justo momento. Cuando el contratiempo es (o lo considero según mi percepción) una injusticia, suelo luchar como una fiera y me defiendo hasta donde me den las fuerzas.
    Y el tercer párrafo de esta entrada que no transcribo porque ahí está todo escrito.

    !Qué rápido tenía entonces la cercanía de lo único que uno jamás espera, la muerte!! Qué rápido perdió lo más importante que existe para quién está lleno de sueños, de añoranzas, de proyectos!

    Pues yo no, hijo mio, yo no me resigno a perderte y jamás me acostumbraré a que te perdí en el esplendor de tu vida joven y llena de esperanzas.
    Eras la mitad mi vida, y la totalidad de mis sueños, eras mi primogénito, y fuiste mi pequeño héroe, no me quiero imaginar tu enfrentamiento a tal injusticia en tu familia, que hizo que perdieras la vida porque no pudiste, las fuerzas no te alcanzaron!!
    Descansa en paz hijo mio. Los culpables pagarán ante la ley o ante Dios y tu obra, tu esfuerzo, toda esa vida de dedicación a las letras y a la poesía, LO JURO, no quedará indefensa ni olvidada.

    Tu mamá

    • Querida Lidia,
      El bosque escrito es Félix y te confieso que yo también lo tengo todo impreso. Sus entradas definen perfectamente su personalidad, -pensamiento y conocimientos- , al servicio de su mundo interior tan extenso y lleno de matices.
      Recuerdo que en una de sus entradas dedicadas a la familia, le hacías un comentario referente a que años atrás pocas personas de vuestra familia pensaron en dejar constancia, con los medios que en esos momentos tuvieran a su alcance, de anécdotas o hechos familiares que con el tiempo pudieran tener su interés. Y dirigiéndote a Félix le decías que ese no era su caso, pues sentía interés por sus antepasados y le gustaba ir dejando constancia de esas historias familiares. Y así ha sido pues con sus entradas dedicadas a la familia nos daba a conocer y con orgullo, sus raíces.
      Otras entradas son desconcertantes. Porqué leídas hoy son como escritas para la posteridad. Y en esto tiene mucho que ver el estilo de Félix, escribía con tal libertad que no tenía ningún reparo en tocar temas que podían resultar duros por la transcendencia que encerraban. Y es que realmente su Blog, -que ya me he leído como unas tres veces-, no tiene ni tendrá fecha de caducidad. Cuando leí “Retrato del Monstruo” me quedé tan desconcertada que ahí si que no supe qué decirle. Personalmente yo no lo conocía, aunque mi voz interior sí que de alguna forma ya lo conocía a través de sus palabras. ¡Cómo llegaba a verse Félix desde fuera! ¡Cómo se conocía! Ante esa entrada me quedé muda.
      Lidia estoy convencida que ni Félix ni su obra se olvidarán.
      Supongo que debes estar liada con los preparativos, trámites y papeleos para el viaje. Ya sabes que en Barcelona puedes contar conmigo para lo que necesites, que ya te lo dije.
      Un abrazo muy fuerte,
      Carme

  3. Gracias nuevamente Carme. Ya estoy en Madrid, llegué ayer y estoy en casa de Yoandy, ayer me hizo caminar bastante por el centro de la ciudad, quizás para distraerme un poco, no puedo negar que me embarga una enorme tristeza y que hoy en la tarde iremos a recoger sus cosas, algo que me tiene muy contrariada y no sé cuál será mi reacción al entrar a su casa, igual sí lo sé pero no quiero ni pensarlo.
    Pienso ir a Barcelona, así que nos veremos seguramente, igual Marta Esber, de la que necesito su teléfono, por favor Marta, házmelo llegar por el correo si es posible.
    Pues nada, que aquí estoy, ya llegué………..

    • Querida Lidia,
      Ya sabes que hasta el Sábado estoy en Barcelona.
      ¡Ánimo! Ahora estoy en casa de una amiga. Me he quedado sin el router así que no tengo internet hasta que no me traigan uno nuevo.
      Tienes mis teléfonos, tengo muchas ganas de verte y darte un fuerte abrazo.
      De momento te envío un abrazo con mucha energía y ánimos para estos días,
      Carme

  4. yo creo que la vida esta hecha para perder, pero siempre tras una ley no, es la lay de la vida perder a nuestros seres amados abuelos, padres y que nuestros hijos y nietos nos vean morir a nosotros. por eso antes de proponerte algún objetivo tenemos que ser consientes que podemos fallar que podemos perder pero no por eso vamos a dejar de proponernos nuevos objetivos el que no arriesga no gana, hay que arriesgar y si nos toca perder hay que aceptar que nos equivocado, por no hay que olvidar lo que sucedió no hay que olvidar que perdimos al contrario hay que recordarlo para que nos sirva de experiencia, para que la próxima ves no comentamos el mismo erro. perder es aprender y yo aprendo de perder

    • Si Federico, quizás tengas razón mirando la vida tal cual es, pero nunca se aprende a perder a un hijo, eso es a lo único que jamás estamos preparados para perder, ni lo estará nadie.
      Lidia, la madre de Félix

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