GROUND ZERO

Aquí estaban, hace diez años y unas horas, la Torre Norte y la Torre Sur del World Trade Center, en New York. Estas son imágenes de mayo pasado.

Hace diez años, aquel 11 de septiembre, estaba yendo a clase con mis estudiantes de la Facultad de Periodismo. Era incapaz de creer lo que sucedería minutos después de haber llegado a la Universidad. Cuando me dijeron sobre el impacto de los dos aviones, pensé que era un artilugio para saltarse la clase; incluso me pareció risible por lo hiperbólico. Cuando al acabar la lección supe del colapso de las Torres Gemelas, me quedé sin palabras. Era como asistir a una película catastrofista hollywoodense. Las imágenes fueron espantosas. En un país como Cuba, donde siempre uno tarda horas en ver las grabaciones y reportajes y donde la información está tan filtrada (para bien y para mal, puesto que el amarillismo está censurado), yo tenía la suerte entonces, al ser profesor universitario, de tener acceso a sitios de internet desbloqueados por el Gobierno, como CNN o algunos diarios españoles. Horas más tarde, la televisión hizo una cobertura bastante grande del suceso.

Diez años después, aún me conmociona el hecho. En mi último viaje a NYC me acerqué al lugar. Siempre he tenido mal estómago para el morbo, de ahí que nunca he sentido fascinación por acudir al antiguo emplazamiento de las torres. No obstante, con mucha cautela fui a un lugar en obras, donde aún se construía (o se construye) el Memorial a las miles de víctimas del atentado terrorista. La consternación, dicen, es como una marca en la piel difícil de borrar. No es tanto lo que vi sino lo que recordé, lo que recreé en mi cabeza. Esa tarde apenas pude comer. Un terrible coro de voces, de murmullos, de gritos, una energía tremenda, un sonido de acero y piedra, sigue apoderándose del lugar. Si uno se detiene y escucha, en medio del ruido incesante de la ciudad, puede aún encontrar ese eco. Un eco que no abandonará jamás la memoria de quienes de algún modo también “vivimos” en New York aquel 11 de septiembre de 2001.

~ por Félix Hangelini en septiembre 11, 2011.

6 comentarios to “GROUND ZERO”

  1. Félix, aquell dia estava sola. Els meus fills i el seu pare estaven d’excursió als Pirineus i no tornàven fins al cap de dos dies. I cal que digui alguna cosa més perquè puguis imaginar el perquè de la meva reacció: als quinze anys i a casa dels meus pares, vam patir una explosió de gas dels veïns de sota, i miraculosament no va haver cap mort ni ferit greu, però vàrem estar un any fora, mentre es procedía a fer les obres de reparació.
    Quan vaig veure les imatges ja em vaig quedar clavada al sofá, imatges, notícies i jo seguia abduïda. Penso que des del migdia fins la matinada no vaig fer res més. Mirar i llagrimes avall. I encara avui, veient el memorial que han aixecat en aquell espai tan doloròs, i els familiars de les victimes en les seves reaccions, llagrimes avall. Félix sé que hi ha a tot arreu fets i actes horrorosos i sento també tristesa. Però aquell dia va ser com la concentració de l’horror.
    Estimo, encara més la meva poeta Wisława Szymborska, perquè ha sabut transmetre el que vam sentir tots en aquell moment tan terrible: la desesperació de la persona que no veient sortida a la situació decideix acabar-la abans per voluntat pròpia. Una manera de tenir-les encara més en el nostre record.
    Una abraçada,

  2. ¿Cómo va todo Fe?🙂

  3. Pues pensando qué es de tu existencia y eñorándote un chiquitín. Todo yendo como ha de ir🙂

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