NADIR EL PESCADOR

Ni Caruso ni Björling ni Gedda ni Kraus ni Domingo… ni siquiera en francés original en que está escrita la letra… el verdadero espíritu de esta aria está en la voz de Beniamino Gigli, una de las voces más hermosas y dotadas que he escuchado: “Je crois entendre encore”, de Les Pêcheurs de Perles, de Georges Bizet. Aquí en esta interpretación de 1929:

Esta tarde he leído sobre la trágica muerte de Salvatore Licitra (1968-2011) en un absurdo accidente de tráfico en el sur de Italia. Recuerdo aún su interpretación en italiano de esta aria, “Mi par d’udire ancora”, que me saca las lágrimas sin apenas darme cuenta.

Hoy no transcribiré la letra del aria… sólo quiero que escuchéis esta confesión de amor de Nadir a Leïla, desde lo profundo. En esa oscuridad donde los pescadores encuentran sus perlas más auténticas.

~ por Félix Hangelini en septiembre 7, 2011.

4 comentarios to “NADIR EL PESCADOR”

  1. Bon dia Félix,
    Je crois entendre encore, és una de les àries més boniques i que em porta records de la meva infantesa. Quan el meu avi, més que cantar el que feia era taral.larejar, la tenia dins del seu repertori.
    És una ària que després d’escoltar-la, la seva música et queda gravada –a mi em passa- i puc estar dos o tres dies amb la seva companyia. No coneixia al tenor Beniamino Gigli i estic totalment d’acord amb el que dius.
    Una abraçada,

    • Hola Carme, estuve también dos o tres días con el aria clavada en mi cabeza, imagínate. La música tiene estas cosas, que te rapta y te conduce a una repetición constante hasta desentrañar el motivo exacto por la cual cierta melodía o letra te acosa. Gigli, además, era un monstruo de la interpretación. No sabía que tu abuelo cantara… qué maravilla. Entonces el amor por la música lo llevabas ya en la sangre! En mi familia nadie cantó nunca, aunque de alguna manera los cubanos tenemos una musicalidad inherente a nuestra vida, es un país de música, de ritmos, incluso puedo llegar a afirmar que es el mayor tesoro cultural de mi Isla.
      Un abrazo.

  2. Kraus tenía una voz impecable, impoluta, perfecta (como tantísimos). Pero, en este caso almenos, no toca el alma; estoy de acuerdo, Gigli la toca: canta cada palabra, hace que lo que dice sea poesía indiferentemente de si está impregnado de melodías… lo primordial es aquello que se dice, porque si no no haría falta decirlo. Hay otra grabación de 4 años anterior a ésta.

    Me recuerda a la personalidad artística que tenía Victoria de los Ángeles -y al fin y al cabo la personalidad artística es la propia personalidad-. Hay quien regala música, y hay quien regala otra cosa que catalogar como música es insuficiente porque todos sabemos que no es sólo música.

    Se trata de una mélodie sencilla, pero el conjunto completo me tiene encantada, aún no sé bien de qué sentimiento se trata pero creo que ahí reside la magia de la música, que a veces es tan grande que te confunde los sentidos y ahí estás tú, atrapado.

    Hace tiempo me desilusiona la falta de ilusión entre, por y para las personas: las exigencias absurdas que se imponen los unos a los otros, la resignación a que nadie encontrará a ese otro alguien -la falta de verdadero Amor, Amor en mayúsculas-. Es un concepto demasiado grande pero abarca muchas cosas bonitas, por eso se llama así. Y sin embargo no queremos luchar por él, por su magia y por todo lo que nos aporta. Últimamente estoy triste pero no le importa a nadie, porque, inocente de mí, es tristeza altruista, tristeza por ver lo poco que la gente exprime momentos diarios de amor, no ni más importante hacia personas, sino con mucho más peso, hacia las cosas. Demasiados miedos.
    Hace dos semanas fui al pueblo de mis raíces, de mis abuelos, de mis padres, allí donde todo lo que fue color e infancia ahora todo es vacío gris. Encontré cartas de mi abuelo materno (la persona más importante de mi vida) a mi abuela durante la mili estando de noviazgo… Eterno amor, eterna espera. Toda una vida que así fue finalmente. Las leí cual relato, cual cuento, y sin embargo fue. ¿Qué nos falta? ¿Qué nos sobra?

    No te conozco, no me conoces, no sabemos el uno del otro nada, pero aquí te dejo una caja de cartón atada con un cordel fino lleno de pequeñas sonrisas como una sábana con la que taparse de la nocturna y delincuente brisa que entra por la ventana.

  3. Caliophe, qué hermosa la mélodie de Fauré, habla sobre la despedida y la ‘calma’ de algunos acontecimientos de la vida, la nostalgia de lo que se aleja en tanto la vida sigue su curso… de una espera futura. No la conocía, así que gracias por el regalo. Y también por compartir tus desilusiones y percepciones y experiencias. Tienes mucha razón cuando hablas de tanta pérdida, de ese vacío actual que hallamos en los demás, ese desprendimiento de cada instante, el ir desasido de la realidad como si se habitara un batiscafo. Preciosa la anécdota de tus abuelos… quiero pensar que eso no se ha perdido. Al menos existen aún personas como tú que conocen el valor de ese tipo de vivencia, y que están dispuestas a que no se olviden. Eso es lo que deja viva toda esperanza. Un abrazo grande.

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