OCASIÓN PERDIDA

Nos hemos visto más de diez veces y hace apenas unos instantes ha sido probablemente la última. Tengo una timidez patológica que no he conseguido zafarme después de tantos años, por mucho que aparente ser una persona desinhibida, extrovertida, sociable… es exactamente lo contrario. A pesar del agobio que implicaba tener que ir prácticamente cada semana -con una pausa de dos meses-, me aliviaba la posibilidad de tener quince, treinta minutos el intenso color de tus ojos azul verdosos sobre mí, aunque mi exceso de timidez me hacía fijarme más en tu brazo, blanco y suave al tacto, y en tu muñeca, adornada con una pulsera. Nos hemos visto más de diez veces, me he convertido en visitante asiduo -tal vez a mi pesar, tal vez no- y he llegado a fijarme en cada detalle, a conocer las gotas de sudor de tu frente, la línea del cuerpo y del rostro, tu expresividad, tu sonrisa también cortada, tu forma de caminar, tu olor. Me cuesta mucho ser coherente cuando me hablas o preguntas, te debe ser muy evidente. No sé cómo iniciar una conversación, no sé romper esta barrera. Tú… no puedes (quizás tampoco quieras). Yo no puedo. Metidos en una inercia en la que cada paso es una violación de un código, con miedo al terreno movedizo, a decir palabras inapropiadas, a saltarse toda norma.

El ambiente es aséptico. Hay una intimidad aséptica. También los equipos, las paredes, los sillones, los instrumentos. Juegas con ventaja, sabes quién soy, dónde vivo, el día que nací… te he ayudado contándote más cosas. Algo de ti sé, cosas que probablemente ignores que yo sepa. Pero con la anestesia no existe el dolor.

Hoy debió ser un día especial: vestías de un modo distinto. Tu largo vestido azul a juego con la intensidad de los ojos, y encima tu bata blanca impoluta con la que nunca te había identificado. Te lo dije. Sonreíste hermosamente. Llevo una semana pensando que hoy podía haber sido un día especial, nuestra última cita: pensaba transcribirte un pequeño poema en inglés en una postal, y traducírtelo. Luego pensé que se vería mal, que tal vez fuera demasiado agresivo, a mí, que tanto me cautivan las sutilezas. En fin, no fue. No hice nada, no te llevé nada. Ahora pienso que hoy sí era un día especial, o no sé… ¿Ves cómo sigo dudando? La rue assourdissante autour de moi hurlait…

Hablamos al final. Me deseaste un feliz verano. Te confesé que me quedaré en Madrid, que no viajaré a ninguna parte en agosto. Pregunté si viajarías y respondiste que sí. Me dijiste que regresara si sentía molestias (ya lo he hecho dos o tres veces, siempre ocurre algo y no lo elijo, de veras), pero que creías que no, que ya no necesitaría regresar, que todo estaba perfecto. Un éclair… puis la nuit ! La profesionalidad ante todo.

He vuelto a casa, enciendo el ordenador y escribo esto, seguro de que no me lees. Me obsesiona la vastedad de los lugares comunes, y su aparente ridiculez. Dentro de unas horas volveré a pensar en otros destinos, en otra realidad, en el trabajo que, por suerte o desgracia, va conduciendo por ahora mi vida. Afuera sigue el intenso calor.

~ por Félix Hangelini en julio 20, 2011.

5 comentarios to “OCASIÓN PERDIDA”

  1. ¡Hola Fèlix!
    Trobava a faltar els teus escrits, el que expliques i com ho expliques. Són aquells sentiments o experiències en les que cadascú es pot sentir identificat. “La ocasión perdida” quan ens passa ens fa replantejar sempre un munt de coses, però de vegades potser estava escrit que havia de ser així i no li hem de donar més voltes. Les persones amb timidesa patológica podem arribar a fer accions valentes i accions que s’han quedat curtes i que posteriorment no ens han deixat massa satisfets.
    De vegades quan sóc conscient de la facilitat que té el pensament d’imaginar situacions i d’imaginar-me amb tota l’espontaneïtat de que sóc capaç, arribo al convenciment de que dintre meu hi viuen diferents personalitats i que no les tinc sota control. Però la veritat és senzilla i tots nosaltres també ho som, i ves a saber perquè ens agrada complicar-nos i no dir les coses pel seu nom.
    Una abraçada,
    Carme

  2. ¡Hola Carme! Yo sí echaba en falta tus comentarios, hace tiempo que no dejabas huella por aquí. Espero que todo vaya bien. Perdona si no contesto en catalán, pero es el caos en que vivo, apenas regresar de Estados Unidos…
    ¿Sabes lo que tienen las “ocasiones perdidas”? Que muchas veces no sabes si de verdad están perdidas del todo o la vida te reserva sorpresas. He aprendido a no forzar las situaciones. Y a veces (o casi siempre) los presentimientos no me fallan. Eso uno lo sabe cuando ha visto a través de los ojos de los demás.
    Pero no me vas a negar que no hay nada como que de pronto, cuando menos lo imagines, la vida te sorprenda positivamente. Lejos de la virtualidad, lejos de la fantasía, en el mundo real, el pedestre que habitamos. Gracias a eso se pueden escribir muchas de estas cosas. Es esa interacción física de la cotidianidad la que consigue estas evocaciones. En un mundo cada vez más abocado a lo cibernético, ese espacio donde cada uno es quien quiere ser, que es muy parecido al espacio de nuestra propia imaginación…
    Un abrazo y gracias por volver.

  3. Fèlix estic darrera la pantalla i algunas vegades he deixat passar l’ocasió de dir alguna cosa per no semblar massa pesada.
    La vida va fent el seu curs i jo acabo de tornar de Bielorússia. M’agraden els països eslaus i tal com esperava, Belarus també m’ha agradat. Els seus boscos, rius, llacs, pantans…I la seva gent que d’entrada és tancada, però després descobreixes que a tot arreu hi ha la bona gent. Mentre coneixia el país vaig tenir ocasió de practicar el rus. I això també em va fer fèliç.
    No forçar les situacions és el millor que es pot fer i per la sensibilitat que desprenen els teus escrits és fàcil pensar que a més afinis en els teus presentiments. I sí, et reconec que no hi ha millors moments que els que la vida del dia a dia ofereix embolicats en forma de sorpresa i això es converteix en vitalitat i força creadora.
    Quan evoques el nostre món abocat a la cibernètica i on ens relacionem de maneres ben peculiars, no sé si és perquè ja sóc una persona gran, però no estic convençuda que aquest món sigui millor que els de les amistats cara a cara. Tinc els meus dubtes. Tot i així reconec els seus avantatges, és més si jo no t’hagués descobert en alguns fòrums parlant de la música Barroca i dels contratenors, ara no t’estaria dient tot això.
    Des de la meva finestra sempre miro cap al teu bosc escrit a veure si hi ha novetats. Estic convençuda que quan tinguis més temps ens has d’explicar un munt de vivències del teu viatge.
    Una abraçada,
    Carme

  4. Carme, sólo te digo una cosa: ¡me encanta Bielorrusia! Es uno de los destinos que tengo entre ceja y ceja. Hace poco más de dos años, cuando vivía en París, vi por accidente un documental de un joven francés, Guillaume Kozakiewiez, en el Museo del Hombre en Trocadéro, que me dejó fascinado. Iba sobre la vida de una señora bielorrusa, su abuela Léonarda, de origen polaco, que emigró poco antes de la Segunda Guerra Mundial con quien se fue a reencontrar. Me enamoré de la naturaleza bielorrusa, de sus paisajes ásperos en la nieve y de los campos en verano. Un día quiero hacer ese camino, a campo traviesa por Bielorrusia. El documental es este, altamente recomendable: http://www.film-documentaire.fr/L%C3%A9onarda.html,film,18333.

  5. Fèlix, acabo d’arribar de Lleida i ara mateix miraré el documental. Això si que és un regal!!! Moltes moltes gràcies. Una abraçada

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