FIN Y PRINCIPIO

He dejado Miami. En medio de fuegos artificiales que celebraban la fiesta nacional del 4 de julio, el avión despegó hacia un cielo despejado, a punto de oscurecer. Sobrevolando las últimas luces de la ciudad, he pensado en lo que fue mi vida allí, la forma en que he elegido pasar, los reencuentros, los escapes, las ausencias voluntarias, las ilusiones y decepciones, los nuevos amigos y los que han salido del barco. Dos meses de muchísimo trabajo y de respirar el aire y los modos de una ciudad que te selecciona o te desecha.

Apenas me llevo fotos de la ciudad en sí. Pude aprovechar aquella maravillosa tarde-noche en Brickell, en el piso 42 de mi amiga Isel, pero no llevé mi cámara (tampoco imaginé ese encuentro con tanta belleza). Pude aprovechar la visita a la ermita de la Caridad, las caminatas por Coral Gables o mis largas tardes en la naturaleza del campus de la Universidad de Miami. O mis días en Bal Harbour, frente a la incesante Collins Avenue. O los paseos motorizados por las autovías. Queda, no obstante, el recuerdo de las personas en mis fotos. Y fue eso en esencia lo que quise hallar, eso lo que me llevo.

Estos dos meses han estado llenos de sorpresas; ha sido un viaje intenso, en lo profesional y en lo emocional. Me he ido de Miami, pero parte de Miami ha quedado conmigo: su exuberante vegetación; el ritmo pausado de sus olas; la intrepidez de las ardillas al bajar o subir de los árboles y sus modos de ignorarme cuando pasaba cerca de ellas; el cariño de Lesbia, Esperanza, Gladys, María, Cristina o la bella Rosa en la Cuban Heritage Collection; la sonrisa amable de la conductora del autobús 56 que me llevaba al campus, preguntándome siempre cómo estaba o por qué no había subido el día anterior… Mi familia hallada o reencontrada… sobre todo el antiguo e inmutable afecto de mi prima Norma… Los tesoros (humanos y materiales) hallados en Fontainebleau con Cecilia, Julián y la eterna Silvia… El amor incondicional de Ana y toda la belleza encerrada en sus ojos. Me llevo de Miami todo esto, que para mí fue lo mejor, y algo más que me fue concedido por muchos amigos entrañables, personas que fueron muy importantes en mi pasado. Gracias a todos y todas.

Ahora he vuelto a casa… o a lo que dicen que es mi casa. El territorio donde habito con mis libros. No echo tanto de menos la ciudad que dejé, como a aquellos que hicieron mis días más agradables y fructíferos. Debo reconocer que a ratos extraño también a Maximilian, el noble caniche de la casa de Miller Drive, como si de un momento a otro lo viera aparecer, con su pelo blanco ensortijado, para echarse a mi lado y observar. En ese acto de ternura podía concentrarse toda la necesidad del universo.

~ por Félix Hangelini en julio 7, 2011.

5 comentarios to “FIN Y PRINCIPIO”

  1. Qué bueno que regresas. Se te extrañaba. Un abrazo grande

  2. Ya de vuelta de un largo viaje, sí. ¡Pero me sacudí el polvo del camino! 🙂
    Un beso.

    • Muy buenas, Félix,

      Me alegro por ti, por todo. La vida pasa para todos, pero siempre hay momentos para mirar atrás y recordar a aquellos que nos acompañaron en un tramo del camino. Llevaba tiempo acordándome de ti sin buscarte, y hoy te encuentro desde otro cubano en Madrid, Cabrera.

      Me alegro, enhorabuena!!!!

  3. ….
    En el bosque están mis ojos
    en los ramajes de vidrio
    mis manos.
    En el palacio los solsticios
    y el poeta.
    Entre el bosque y el palacio
    la eternidad.
    ….
    Gracias Félix
    por cobijarme.

  4. Confío en que podamos vernos otra vez algún día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: