SOBRE TEXTOS INESPERADOS

Todos hemos escrito alguna vez poemas malos. Hemos sido cursis, retóricos, ampulosos; hemos explorado, parido frases realmente infumables o ilegibles. Pienso en todo lo que guarda mi madre en sus gavetas (en una especie de custodia que ella eligió y que a mí me produce pavor), gracias a mis ganas de tener una “colección” propia de textos, por el ánimo que me dio mi abuelo Pablo en el ya lejano 1987 para que me dedicara a “escribir”. A él debo en cierto modo ese “deseo”: un día me prometió que cuando tuviera cien poemas me los publicaría, y así el niño que yo era, que ya emborronaba sus paginitas con ciertos bodrios infantiles, empezó a escribir como si la literatura fuera una suma y no una necesidad. Evidentemente, la propuesta de mi abuelo (como casi todas las que me hizo desde que tengo uso de razón) quedó en nada; lo que perduró fue la rutina y la práctica literaria.

Digo esto porque ayer noche descubrí un pequeño texto de los que solía hacer a finales de los años noventa en La Habana. Mi buena amiga Ana me enseñó un trocito de papel donde servidor había escrito un soneto, firmado el 18 de noviembre de 1999, poco antes de que Ana dejara definitivamente su casa de H y 21. Entonces me puse a reflexionar en la cantidad de veces que hice eso: me sentaba a escribir como quien pone un ladrillo sobre otro y construye un cuarto. No tengo idea de cuántos de esos papeles viajen por ahí, y confieso que les temo. Me sorprendo a mí mismo leyéndome, sin recordar siquiera alguna de esas construcciones. Incluso me avergüenzo, no de lo que he escrito, sino de no recordarlos. La única prueba de que son míos está en mi letra y en mi firma, algo que el tiempo no ha logrado cambiar.

Nunca he escrito pensando en que lo que pienso o fabulo pueda resultar interesante para nadie. Mi primer libro de ensayos salió a la luz porque necesitaba dejarle algo de dinero a mi madre, una vez que saliera yo de Cuba; y la publicación de mi primer poemario se debió a una nueva necesidad económica, esta vez más intensa que la anterior. Los que me rodearon a raíz de La Devastación saben que fue un libro que estuve a punto de no entregar al editor. No tengo interés especial en publicar, del mismo modo que yo mismo no me considero un escritor de oficio. Son etiquetas que usan los demás pero que uno mismo no debería ponerse (hay demasiado farsante entre nosotros, como diría la vehemente y decimonónica Juana Borrero). No escribo para nadie, ni pienso en ningún público porque no lo hago para ganar dinero o legiones. No es una pose: es sólo mi realidad, y muchos seguro la comparten.

Eso sí, he escrito muchísimos poemas y frases verdaderamente malos. Repito: no me ruborizan, sólo forman parte del trayecto. En mi caso, no soy ningún genio. Se entiende que los procesos de formación pueden ser lentos y largos, pero por culpa de mi abuelo desarrollé un sentido del acopio de mis textos desde 1987 y han alcanzado los millares. Por eso hoy miro hacia atrás (o leo lo que escribí entonces, que es casi lo mismo) y descubro el niño, el adolescente, el joven que fui. Como siempre tuve rechazo a la fotografía y huí de las lentes, logro ver mi rostro en cada uno de esos textos con mi caligrafía, como las huellas de lo que viví y pensé. Así también puedo comprender hoy mi crecimiento.

~ por Félix Hangelini en junio 6, 2011.

3 comentarios to “SOBRE TEXTOS INESPERADOS”

  1. Pues sí hijo, guardo celosamente muchas cosas escritas por ti, libretas y libretas unidas entre sí con tus poemas de aquella época y quizás de antes, porque lo que siempre he hecho es guardar las memorias tangibles de ustedes, de tu hermano guardo algunos de sus dibujos tan bonitos de cuando era niño, si hubiera tenido un abuelo que lo hubiera inducido a dibujar hoy quizás también fuera un pintor pero no se inclinó hacia esa vocación que tuvo siempre de pequeño y no se la cultivamos tampoco.
    Pero tú sí la seguiste, creo que para bien de todos, y aunque hoy pienses de esa manera has logrado seguir ese camino con éxito y cada día mejor trazado. Pero lo más importante es que todo el que te recuerda de pequeñito lo hace del Ernestico con un lápiz, una libreta y un libro de cualquier tamaño, lo recuerda como el niño inteligente, de memoria prodigiosa, como el geniecillo inquieto, como todos hoy me dicen en Regla, en donde hiciste tus primeros pininos como escritor.
    Qué bueno saber de ti hoy por aquí y de esta manera, estoy segura que sí, que por ahí deben haber otros trozos de papel con tu caligrafía y tus dedicatorias, qué bien para quien las guarde, señal de que te quieren y recuerdan.
    Es todo eso tu historia, tu trayectoria, tu vida, nunca las desheches, aunque según tú no tengan valor literario, tienen un alto valor sentimental y forma parte de tu vida y mañana lo seguirán siendo.
    Te quiero mucho!!!!!!
    Tu mamá

  2. La marca indeleble de mi inconstancia para varias cosas queda demostrada en esta respuesta después de meses de no pasar por aquí (y uno desde que escribiste este post). Perdón!
    Justamente hace unos días encontré un cuaderno que tenía a modo de compilatorio de “textos” (llamarlos poesía es mucho) de hace unos 14 años, mis primeros conjuntos de letras a los que les quise dar algún significado que quizás sólo yo entienda… o quizás ni eso😉
    Lo que me llamó poderosamente la atención es que para bien o mal la escencia de mi forma de escribir se mantuvo, aunque era bastante (más) rebuscado en ese entonces en las formas. Por otro lado noté (y me asusté) al notar que las sensaciones que transcribí en su momento son muy parecidas a muchas que tengo hoy en día, cambiando nombres y lugares…

    Inquietante.

  3. Ay Gabi, no se puede faltar tanto a la lectura, eh!😉
    Un abrazo grande, hermanito.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: