PÁGINA COTIDIANA

Sueño escenas cotidianas donde estoy de pie o sentado, lamentándome de terribles dolores de espalda. Luego extiendo los brazos, afuera hace un sol de justicia y los brazos y la cara se queman, se llenan de ampollas que no arden apenas pero dejan en mi blanquísima e hiperreactiva piel, marcas implacables.

Es mi nuevo sueño recurrente. Sentir el calor tremendo que carga el aire. Estar sentado en un portal, observando un mediodía o tarde apacible, de esos de los que contemplo o he contemplado en filmes y postales tropicales de los años treinta y cuarenta del siglo pasado. Sueño que converso y converso, sin importarme con quién, hablo sin parar y sin reparar. Y sólo callo para observar y enseñar las llagas de mis brazos y de mi cara a quien se interese. Ellos me miran con cara de asombro mientras yo les hago notar que ya conocía de antemano las consecuencias.

Sin embargo, despierto una vez más, como cada día. Y ya despierto me lamento de los mismos terribles dolores de espalda que no me dejan mover el cuello y erguirme inmediatamente. Por si acaso, huyo de la intensidad de cualquier luz (aunque el invierno madrileño es aún amable). La luz fría de mi mesa de estudio se reduce a una lamparita de bajo consumo. Y se reparte entre cientos de papeles. Desde que Laia se marchó, hace dos años, soy sólo el eremita, a secas.

Hay veces en que tanta monotonía hace que uno pierda por completo el interés en los sueños, cuando el salto es aparentemente insignificante. Como escribe el grande y vilipendiado Ted Hughes, a través de los dedos del águila puede que todo se niegue a ser traducido.

 

~ por Félix Hangelini en marzo 25, 2011.

7 comentarios to “PÁGINA COTIDIANA”

  1. Las ciudades han forjado nuevos eremitas, eremitas de “diseño”, con una nueva soledad, más profunda y más vacía de la que los “rústicos” solían buscar. El sol pasa por nuestro lado, pero apenas nos acaricia, es devorado por los edificios que lo enclaustran. Somos reos de compromisos y deberes, y sin embargo algo en nuestro interior se rebela, a través de nuestros sueños, donde aún sentimos la vida habiéndonos.

  2. Quise decir aún sentimos la vida habitandonos
    “No fueron tiempos fáciles, aquellos.
    Me amamanto una lona.
    Quién si no?
    Yo no tengo la culpade haber bebido dresde tan joven tanta sed de sangre,
    Tanto deseo de cordero la vida,
    Tanto amor”.
    Ángel González

  3. Mi teclado cambia palabras y hasta versos….
    Tanto deseo de morder la vida….(hay que quitar el cordero al verso, nos basta la vida, el cordero que siga pastando). Besos

  4. Me amamantó una loba…..
    He destrozado en un momento el poema de Angel Gonzalez con este teclado. Debería habértelo escrito a mano.

  5. en todos tus escritos te “siento” muy triste y sin apenas conocerte me atrevo a dejarte una estrofa de una canción que me gustó :
    “Avui pot ser
    el punt que marca el canvi
    l´opció que tu tens
    el pas que et porti a creure un altre cop en tu
    per això només puc dir-te: compta amb mi”

    que te traduzco “Hoy puede ser el punto que marca el cambio, la opción que tu tienes, el paso que te lleve a creer otra vez en ti y por eso solo puedo decirte: cuenta conmigo”.

    un saludo y disculpa mi osadía.

  6. Tuve sueños en los que la persona más importante de mi vida se convertía en imágenes que jamás querría haber ni imaginado. Pesadillas sobre mi abuelo, a quien años más tarde estoy añorando con más intensidad que al principio.
    Me asustó la idea de que alguna especie de monstruo (algún valor que comenzase a crecer corrompido por algún motivo dentro de mí) estuviera creciendo en mí.
    Hasta que una chica que no conocía de nada, y a quién me atreví a confesar esas horribles imágenes, me dijo:
    – Has tenido esos sueños para que te des cuenta de que tu abuelo no era tan perfecto como tú crees porque todos cometemos errores. Para que lo recuerdes con amor, pero sin martirizarte ni idealizarlo tanto.

    A veces nos aferramos tanto a aquellas cosas que queremos y no tenemos (almenos en presente, con suerte, dependiendo de qué se trate), que destrozamos tanto ese mismo sentimiento -convertido ya en una profunda pena y añoranza y no en algo bello como es el amar- como el resto de cosas que nos rodean y que podrían darnos algo más de luz en esos días nublados en los que además nosotros mismos corremos las cortinas quedándonos con la luz de bajo consumo.

    El patrón social nos conduce inevitablemente a la rutina. Pero, ¿no es ya acaso una rutina el nacer y el morir? Y sin embargo son dos cosas con un misterio y una fuerza que fascinan y aterran…

    “Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción” – S. Johnson.

  7. Hola a todas.

    Eva, qué especial eres, he ido hilvanando tus mensajes, cada uno explicando el anterior, jaja. Un gran poeta Ángel González, con una enorme sensibilidad, de lo mejorcito de los últimos años. Una pena que se nos haya ido hace poco. Un gran abrazo para ti, me encanta que entres a este espacito y me leas. Este espacito que también es tuyo.

    Imma, un millón de gracias por el poema/canción en catalán. Hace poco un amigo me dijo que este blog estaba cargado de mucha melancolía, como si cada entrada estuviera provocada por algo triste. No es así. No es tristeza lo que siento (la melancolía es inherente a quienes pensamos en letras), pero me estoy pensando seriamente comenzar una serie de entradas un poco más festivas y menos reflexivas. La reflexión de la cotidianidad conlleva una impronta de cierto pesimismo, nadie escapa a eso. En mi perfil de facebook siempre me la paso bromeando, riendo, como soy. Este blog no sé por qué ha pasado a ser un momento muy íntimo en que intento ser serio. Probablemente me esté equivocando. Aunque su función terapéutica sí que la tiene. Un abrazo y gracias de nuevo.

    Tienes razón, Caliophe, y tiene razón Samuel Johnson (supongo que la cita sea de él). Aunque esta entrada tiene un giro más drástico: el constatar las cantidades de realidad que transportamos a los sueños, y cómo se confunde lo real con lo onírico. No es que espere que el sueño me revele algo nuevo, pero al menos que no repita lo que vivo de forma literal. He ahí que se pierde el interés en soñar (más como acto fisiológico que como metafórico). Es una especie de cansancio raro, físico y metafísico. Esa interconexión de planos puede provocar un hastío grande. Todo esto incluye esos sentimientos de los que también hablas. Y esas formas de observar y entender (incluso idealizando o desacralizando) lo que nos rodea. Tendremos que adaptar a nuestra conveniencia la rutina para hacer el camino más entretenido y útil.

    Un fuerte abrazo a las tres y muchísimas gracias por regalarme un poquito de vuestro tiempo, eso tan preciado que nunca sabré valorar lo suficiente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: