SÉRÉNADE MÉLANCOLIQUE

Sérénade mélancolique para violín y orquesta en Si menor, Op. 26, de Piotr I. Tchaikovsky. Al violín, el gran Itzhak Perlman. Junto a la Leningrad Philharmonic Orchestra, dirigida por Yuri Temirkanov.

Leningrad (St. Petersburg), 1991.

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~ por Félix Hangelini en febrero 21, 2011.

3 comentarios to “SÉRÉNADE MÉLANCOLIQUE”

  1. Buenos días, Félix. Gracias por la actualización, es un rincón pequeñito pero muy fresco, y quedarse sentado en el banco que ofreces a degustar lo que vas depositando en este jardín de colores y de olores es un grato regalo.

    Gracias por pintar mi desayuno con estas líneas melódicas. Un abrazo y mis mejores deseos para el inicio de semana.

    A.

  2. Félix, quan he llegit el teu llibre m’he endinsat en un món, tot i que de vegades ple de dolor també d’enyorament d’uns records. Trobo molt correcte que no comentis els teus poemes. Personalment crec que tot creador, sigui dins la literatura, art, música, etc… no té perquè explicar-se. Cada persona en farà la seva lectura.
    Cuida’t i ja saps que per la feina sempre cal fer una cosa darrera una altra, encara que no puc evitar el pensament de que igual que la Serenade melancolique que ens has deixat avui, la malenconia també és present a la teva vida. No ho dic en sentit negatiu, sinó que de vegades les persones passem temporades que estem endins i ens hi trobem bé i més si estem plenes de feines que ens desborden.
    Estic totalment d’acord amb la imatge que dóna Caliophe del teu blog, com d’un espai on s’hi troba un banc i allí asseguts esperem… i sí és tot un plaer compartir alguns dels teus pensaments, dèries i el teu saber encara que de vegades et fas pregar una miqueta…
    Una abraçada,

  3. Carme, la verdad es que últimamente elijo el blog como terapia de todo aquello que no digo diariamente. Así surgió: para volcar esa parte de mí que no enseño con frecuencia. Vivo en paz, en armonía con mi entorno. La literatura siempre es un pretexto. Y el trabajo me agota… como ves, no he podido escribir nada desde hace más de diez días.
    No me gusta hacerme de rogar, y tampoco fuerzo la escritura. Cuando pensé en abrir este pequeño espacio que comparto, nunca creí tener la suficiente fuerza para sacarlo adelante: creo que para muchas cosas soy algo perezoso… para escribir una novela, por ejemplo… me falta la perseverancia del proyecto a largo plazo. Mi propia tesis doctoral -algo que una vez creí imposible, no por falta de recursos sino de paciencia- fue escrita en apenas 45 días. Por eso al principio creí que me costaría actualizar el blog, y he asumido que sólo quiero hacerlo cuando de verdad sienta el impulso. No quiero escribir por escribir: no suelo llevar el mismo peso cuando me ata un compromiso.
    Por eso os pido que entendáis mis ritmos. Ojalá pudiera dedicarme sólo a escribir y escribir. Ando en un huracán de cosas y sólo a esta hora he tenido necesidad de parar para observarme. Y encima, muerto de frío en marzo.
    Gracias una vez más por adentrarte en La Devastación. He llegado a querer cada vez más a ese librito lila, que en un inicio no me satisfizo.
    Un abrazo.

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