EL OLVIDO FRENTE A LAS ATADURAS DEL AMOR

 

[…] Un hilo doloroso muchas veces, un nudo corredizo en la garganta amenazando asfixia, pero no quieres otro; puedes estar oyendo voces al otro extremo, incluso perentorias y rotundas: “¡corta, yo ya he cortado!”, no haces el menor caso, no puedes, ya te digo, agarrar otro hilo diferente de buenas a primeras, depende del permiso de ese dios formidable el ponerte a coser con otro hilo, te están diciendo “vete” y no te vas, “sálvate” y no te salvas, y si algún ser realista y razonable te viene a sugerir: “has perdido a fulano”, te notas superior, ¡ése qué sabrá el pobre!, sientes como ramplón su testimonio, asentado en minucias despreciables; y es porque las personas que te arrojan de sí se te pierden de un modo mucho mas discutible que las que tiras y jubilas tú que te dejan de servirte, más pérdida no cabe. Pero el desvío ajeno es otra situación, le sueñas un remedio, lo tiene que tener, recurres al Supremo de tu propio magín, pasillos y pasillos, cábalas y más cábalas, te eriges en ancla y garantía de quien ha alzado el vuelo sin explicar por qué, piensas que volverá a aclarar lo pendiente, a reanudar el hilo, que tiene que venir, que los pájaros vuelven a su nido, como en una canción que cantaba tu madre en época de exámenes, se quedaba abstraída mirando la ventana y yo: “Venga, Lucía, que no nos va a dar tiempo, no te me pongas cursi”; lo que ahora daría en cambio por haberlas podido grabar aquellas coplas de pausa en el estudio, le surgían bajitas, entre dientes, como para ella sola, siempre hablando de amores, de esperanza, qué voz se le escapaba sin querer:

… j’attendrai
le jour et la nuit,
j’attendrai toujours
ton retour;
j’attendrai
car l’oiseau qui s’enfuit
vient chercher l’oubli
dans son nid…;

pues eso, dans son nid; y aunque pasen los meses y los años sin que el pájaro vuelva, nadie puede impedirte pensar que eres su nido, se puede hundir el mundo antes que te despojes de tal atribución, ni nadie detendrá el fluir de salmodias que voluntariamente atizas en secreto para avivar la fe: “Sólo está extraviado porque se ha ido de mí, es un mero accidente, su rumbo al punto se recompondría si volviera los ojos a este norte; me tiene, soy su tierra, su brújula, su nido”. Y aferras como nunca el cabo de tu hilo, aunque apenas te atrevas a tirar para no descubrir flojez al otro extremo, como las hilanderas del belén, mero gesto pasivo, quietas donde las ponen y hasta que alguien las quite, amparadas por cerros de cartón, con sus dedos de barro sosteniendo la hebra. […]

Carmen Martín Gaite (1925-2000)
Retahílas (1974), Barcelona: Editorial Crítica, 2002, pp. 101-102.

~ por Félix Hangelini en diciembre 27, 2010.

3 comentarios to “EL OLVIDO FRENTE A LAS ATADURAS DEL AMOR”

  1. Bona nit Félix,
    Ja sóc un altra vegada a BCN. I ves per on em trobo al bosque escrito amb una de les escriptores que també sempre he admirat. És impressionant llegir els pensaments dels personatges amb aquella fluidesa tan típica de l’escriptora, i com aconseguia resoldre els seus diàlegs, verosímils, gens forçats i plens d’espontaneïtat.
    D’alguna manera he pensat que Carmen Martín Gaite va ser per la literatura española –no sé si aquí millor, castellana- el que va ser Mercè Rodoreda per la catalana. He llegit que les dues s’admiraven mutuament. Potser Rodoreda era més intimista i ho transmetia als seus personatges que solien tenir –alguns- un gran component poètic. Apuntaria també que la diferencia també era evident en la imatge que cadascuna pretenia donar. M’agradava la manera de vestir informal i particular de Martín Gaite, recordo que fa uns -¿10 anys?- el Circulo de Lectores va organitzar una exposició sobre l’obra i la vida de l’escriptora. I allí enmig de llibretes i més llibretes es podien contemplar les seves boines, bufandes i pins o agulles que s’hi afegia, en resum els seus objectes personals.
    De Mercè Rodoreda m’he quedat amb les ganes de veure una exposició que es va fer de la seva creació pictòrica. Recordo que fins i tot se’n van subastar algunes de les seves obres. Ara només me les puc mirar en un llibre recull d’imatges de la seva obra.
    ¡Ay, ay Félix aquests “pájaros pérdidos”, no sempre resulta fàcil passar pàgina i de vegades, també ens hi volem recrear perquè és molt difícil lluitar contra els sentiments. El temps ho farà.
    Una abraçada molt forta,

  2. Que l’any 2011 et porti molta salut, feina i segur que amb això tota la resta seran alegries.
    No sé si és la millor versió en català, però si més no és molt energètica. Sobreviuré és una de les cançons que sempre m’ha donat molta força.

    Una forta abraçada i fins l’any que bé

    Carme

  3. Feliz año también para ti y los tuyos, Carme. Siempre me resulta maravilloso el hecho de que compartas tus experiencias, de este modo tan íntimo, como en una conversación de tertulia barcelonesa, con un té en la Plaza del Diamante, como en las novelas de Rodoreda.🙂
    Este post está inspirado en una frase que citó una amiga de ese mismo libro de Martín Gaite, Retahílas. Recordé ese pasaje y lo transcribí para ella.
    Espero que hayas tenido una entrada de año fabulosa y nos estamos viendo en este tiempo inmediato. Ya eres una voz necesaria en este Bosque.
    Un fuerte abrazo.

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