PARÁBOLA DEL CAMINO CONGELADO

Todos los caminos tienen cincuenta y tres años.
Respiran curiosos, en el verde deslumbrante
que se desliza cuesta abajo hasta la cañada.
Cada cielo es una clase perfecta de astronomía
para las niñas. El rostro desangelado
que atraviesa la cama como un pincel
refleja voces de siempre, trazos de naturaleza
que se desbordan sobre la mesa donde se sientan
el padre, la abuela, la madre ausente, las hijas
de la casa de cedro blanco
perdida en la maleza, en el infinito orden
de palmas y elementos,
de hijos futuros, de ese sobrino inquieto
que alzará la mano del cuerpo moribundo
entre rosas y elefantes derrocados
como un acto de amor.

Todos los caminos tienen treinta y cuatro años
y están llenos de banderas rojas y de arena
llevándome hasta ti, entre aquellos intentos
donde nos escondimos (ya sabes)
si éramos niños jugando a crecer,
tú como las olas, en torno, incesante
enlazando tus cielos como una lección perfecta de geometría
sobre la soledad. Un gesto delicado
nos visitaba, transida la tarde
de aquellos resplandores ajenos,
en la alienación de otras banderas que ondean aún
en la roca más alta del promontorio
de cada domingo antes de echar a correr.

Todos los caminos tienen treinta y dos años
y se van consumiendo marítimamente
como el silencio de los elementos
que se mezclan. Abre pues las ventanas
para que el viento fluya y arrastre los mástiles
descolocados. Imagina
que el cielo no es un mapa, sino aquella mirada
que tus ojos prefieren. Que una luz falsa
no podrá arrebatarte esa ansiedad,
toda intención de ser, de construir
más puentes sobre el abismo o sobre el propio camino de siempre,
un puente poderoso donde estarás sentada, con tu perro
de sal, oliendo el suave retrato del amanecer
en la calle de Valverde o en el laberinto mágico
donde todos los veleros conocidos se emplazan
tras tu ensoñación.

Todos los caminos en diciembre tienen
esta espesa ternura:
los miles de hilos que los retocan
se concentran aquí.

Para M., S. y E.
Félix Hangelini, 20 de diciembre de 2010.

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~ por Félix Hangelini en diciembre 20, 2010.

6 comentarios to “PARÁBOLA DEL CAMINO CONGELADO”

  1. Tu poema es uno de los mejores regalos en este diciembre aciago. Me gustan estos desajustes inesperados que la supuesta simetría de una palabra que se pretende sosegada me provoca.

  2. Cada vez se concentra más gente importante en esta fecha. Un abrazo.

  3. Gracias por este poema: es el mejor regalo que he tenido nunca.

  4. Un beso grande, Eva. Te queremos. 🙂
    ¡Feliz cumpleaños!

  5. Gracias también en mi nombre hijo, bello poema! No sé quienes son S y E, pero sí M, en donde también me veo reflejada, ella te lo agradece, lo sabes, dondequiera esté.
    Ayer tuve una buena noticia, todos los análisis me dieron bien, gracias a dios.
    Un beso grande

  6. Hermoso poema y lo sentí, un poco mio. Cumplo 53 en diciembre que “tiene esa espesa ternura”
    Lindo lo que escribes. Te quiero con el alma. Juani

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