VASLAV, EL ESPECTRO DE LA ROSA

El más grande de los bailarines de todos los tiempos es a la vez una luz y una sombra. Una luz sobre toda la danza y los roles interpretativos masculinos de principios del siglo XX; y una sombra que se arroja en los acantilados de la esquizofrenia, el lujo, la imposibilidad y el infortunio. Vaslav Nijinsky (1890-1950) representa el mito del bailarín eternamente suspendido en el aire y sus gestos, caracterizaciones y movimientos tendremos que evocarlos, imaginarlos. Se han fundido con historias inverosímiles y su huella se ha desvanecido con la memoria de los que ya no están.

Asociado su nombre con el del enorme coreógrafo Mikhail Fokine, la mítica Anna Pavlova, la también extraordinaria Tamara Karsavina; pero en especial con su amante, el mecenas y empresario ruso Sergei Daghiliev, su vida aún sigue siendo un misterio, a pesar de la publicación sin censuras en 1999 de su diario, celosamente cuidado en una primera instancia por su esposa húngara Romola Pulszky, de quien al parecer tampoco se enamoró.

Su carrera fue bastante meteórica sobre los escenarios. Desde finales de la primera década del siglo XX, donde asumió ya desde muy joven roles protagónicos en el Mariinski, hasta 1919, algo más de diez años del mayor esplendor que conocen los libros de historia de la danza masculina: una capacidad física y aeróbica poco vista que le permitían saltos de tres metros, y una exquisita encarnación de personajes disímiles, los cuales convirtió en paradigmas. Para él Fokhine coreografió “Le Pavillon d’Armide”, “Les Sylphides”, “Les Orientales”, “Cléopâtre”, “Carnaval”, “Le Dieu Bleu”, “Daphnis et Cloé”, “Narcisse”, “Pétrouchka” y “Schéhérazade”, pero especialmente “Le Spectre de la Rose”, con música de Carl Maria von Weber. Y brilló en otros ballets como “L’Après-midi d’un Faune”, “Le Sacre du Printemps” o “Jeux” (todos de su autoría coreográfica) o “Giselle”, donde otorgó una dimensión definitiva al personaje de Albrecht.

Centro de los escándalos de la época por su tormentosa relación con Daghiliev y su forma de interpretación sobre los escenarios, con marcadas connotaciones sexuales o bien parado en puntas, Nijinsky fue pobre y príncipe, ángel y diablo, sujeto y objeto pasional, pero nunca fue feliz más allá de sus creaciones. En buena medida subestimaba al gran público, sabía el efecto que causaban sus piruetas e histrionismo, pero se sentía terriblemente solo. Como los grandes artistas, hubo siempre una melancolía en la persona, que no revelaba el personaje. Paranoico por naturaleza, sentía desconfianza porque cualquiera de sus colegas le pusiera alguna trampa en el escenario para acabar con su carrera. Conscientemente desequilibrado, nervioso, absurdo y genial, pasó los últimos treinta años de su vida peregrinando entre hospitales psiquiátricos y sanatorios, en compañía de su esposa, quien ostentaba un título de condesa.

Nijinsky se pasó su vida huyendo de algo o de alguien; quizás de sí mismo, en definitiva una escapatoria sin éxito. Hoy sus restos descansan en Montmartre, y en su tumba aparece sentada una escultura evocando uno de sus más famosos personajes: el Arlequín de “Pétrouchka”. Ese hombre enorme que quiso hacer alguna vez el rol femenino de “Le Spectre de la Rose”, y que vivió en todo aquel microuniverso donde eran escogidos un ejército de bailarines, coreógrafos y escenógrafos de una increíble belleza y talento en un ambiente abierto, de una libertad sin límites.

Años más tarde, otro grande de la danza reencarnaría con otra especial intensidad (también desde un punto de vista vital) los roles de Nijinsky. A pesar de la mala calidad de la grabación, quiero traer “Le Spectre de la Rose” por Rudolph Nureyev, otro mito del ballet, desde el que nos queda imaginar el virtuosismo de Vaslav en la supervivencia de ese espectro que busca desde lo onírico una escalera a la belleza eterna, entrando y saliendo por las ventanas como una exhalación.

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~ por Félix Hangelini en noviembre 17, 2010.

3 comentarios to “VASLAV, EL ESPECTRO DE LA ROSA”

  1. Post excelente.

  2. Pr k bueno k es! Es muy ligero, incluso parece fácil lo k hace…

  3. Gracias, Joaquim.
    Vero, ¡es Nureyev! ¡uno de los mejores bailarines del siglo! Se disputa el trono precisamente con Nijinsky o Baryshnikov. Busca sus videos y verás maravillas.

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