SOSIEGO INMARCESIBLE DE LA BELLEZA

"Solitude, Fred Holland Day", por Edward J. Steichen

Hace un par de años cayó en mi poder un libro extraordinario de un fotógrafo extraordinario: Suffering the Ideal, de Fred Holland Day (1864-1933). La entrada al universo de Holland Day fue tan fascinante como la sensación de aturdimiento que me causa la belleza estética. No había título mejor para esa colección de fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX, que parecen completamente atemporales: porque observar con detenimiento cada uno de esos retratos, su lejanía y a la vez su inmediatez, producen una inquietud inexplicable, patética. Lo mismo en escenas de interiores que integrados a la naturaleza, ya sea la imagen racial, o la maternidad o el desnudo o el esplendor de la adolescencia, cada una de las construcciones de Holland Day trascienden su marco y se proyectan dentro de nuestra imaginación como un retrato puramente lírico, extraído directamente de la realidad pero sin ser una mera copia de ésta. Porque a la labor de este fotógrafo del pictorialismo norteamericano se debe la consideración definitiva de la fotografía dentro de la categoría de las bellas artes, y no como simple producto comercial.

Sus imágenes, en su mayoría desenfocadas (bajo el efecto floue), en sepia o blanco y negro, representan también de algún modo recuerdos y figuras cercanas; sus evocaciones mezclan las luces y sombras con la impronta del impresionismo. Olvidado por su época, tras la pérdida de más de dos mil negativos y copias únicas, y por la marginación del pictorialismo y el simbolismo fotográfico a inicios del XX, Holland Day está hoy de moda nuevamente, en lo fundamental en el estudio del homoerotismo junto con la obra de Thomas Eakins (de quien ya presenté la serie “Old Man. Seven photographs” en este blog, donde aparentemente capta con su lente a un ya mayor Walt Whitman) y también la de Walter Pater.

Traigo algunas de las imágenes de Holland Day para compartir. Para que descubran, de forma individual (y sosegada, o no) esos misterios que esconde el arte de este genial hombre, sus modelos clásicos, sus personajes de un halo mítico, a pesar de haber sido extraídos de la más estricta cotidianidad. Para que observen a la cara esos rostros, dialoguen con esos perfiles y perspectivas, se introduzcan en esos paisajes. Desde un adolescente Khalil Gibran hasta la crucifixión de Jesús desde un punto de vista muy humano… e incesantemente provocador.

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~ por Félix Hangelini en julio 16, 2010.

2 comentarios to “SOSIEGO INMARCESIBLE DE LA BELLEZA”

  1. como siempre, fascinada con tus post. Me encantó. Y sí, son muy atemporales. Un beso

  2. Hay algún Tadzio por aquí. Magnífico.

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