MADRES, CUBANAS


Zapatos marrones. Calcetines blancos estirados y al mismo nivel, al más puro estilo colegial. Un short muy corto a la altura del ombligo. Esta era la moda de los niños en 1986 (o eso me decían). Y aquí estoy con mi madre, ella siempre delgada con sus grandes gafas oscuras. Tendría yo entonces ocho o nueve años y dábamos un paseo por el Acuario Nacional de Cuba, una de nuestras visitas frecuentes, en el barrio habanero de Miramar. Recuerdo este día como si fuera ayer. Un largo recorrido de regreso por Quinta Avenida, donde quise llevar aquella cámara fotográfica rusa, que tiraba fotos en blanco y negro, y de la cual ha salido ésta y algunas otras más. Mi madre montada en aquellos zapatos superaltos, siempre muy cuidada y oliendo a su perfume de flor mariposa, siempre presumiendo de lozanía. Veintinueve o treinta años tendría ella en esta foto.

Y aquí debajo, mi abuela, en sus espléndidos treinta y nueve, posando a mi lado con su hermosa y contagiosa sonrisa. Mi abuela paterna, que por entonces trabajaba en el gabinete de imágenes, los laboratorios fotográficos del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos. Esta es una de las fotos de una larga serie que me hicieron de niño y que sirvieron para una exposición internacional. Yo, con apenas once meses y mis pocos dientes, con un libro de fotografía en las manos. Recuerdo aún los olores y la oscuridad de aquellos sótanos del ICAP en la calle 17 e I, en el Vedado. Aquellos pasillos llenos de colores, paredes de un extenso verde, o azul, o rojo, o mezclas violáceas, con aquellas bombillas tenues y los muebles cuadrados y una gran sensación húmeda y fría.

Aquí las dos mujeres más importantes de mi vida. Las dos en quienes siempre pienso cuando se conmemora el Día de las Madres en mi país. Mi madre y mi abuela, con sus virtudes y defectos, las dos personas que más cerca de mí han estado y están, las que me acompañan siempre, las que más quiero. Cubanas, muy cubanas.

Uno no elige a sus familiares, es cierto, pero… ¡me alegro tanto de haber compartido y estar compartiendo esta vida junto a ellas! Lo mejor de todo es… que ellas lo saben. (Si en algo nunca he sido parco, es en mis muestras de cariño y en mi forma de verbalizarlas.)

~ por Félix Hangelini en mayo 10, 2010.

Una respuesta to “MADRES, CUBANAS”

  1. Gracias hijo, gracias por ser como eres, llenaría páginas escribiendo sobre ti pero solamente diré: !Me siento muy orgullosa de ti!
    Tú y Mayi son mis dos hermosos y grandes tesoros. Los adoro!

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