HACIA EL FUTURO

¿Se puede sentir nostalgia por el futuro? Pues más o menos es eso lo que estoy sintiendo. Yo, que siempre me coloco de reojo al pasado, hoy francamente el pasado (el mío, aclaro) me importa un rábano. Que llevas la mochila cargada es innegable, así que no hay más remedio que seguir con la carga, o agujerear la mochila para que esa carga se vaya fugando hasta hacer más cómodo el viaje.

Siempre he pensado y dicho que el futuro es una mera construcción que por lo mismo, no existe. Pero eso no quita que no sienta nostalgia. Se puede sentir nostalgia por los monstruos de la imaginación, por aquellos países inventados de tu infancia, por las ciudades invisibles o los personajes ficticios de las historias. Siento así nostalgia de lo que viviré, aunque sea algo verdaderamente imposible. Nostalgia de una realidad detenida (anacrónica o atemporal), donde como en un aleph borgesiano conspiran y se fusionan todos los anhelos, los rostros de aquellos que quiero, como si el tiempo tuviera algo de balsámico, en vez de irnos quitando a base de desengaños y muertes toda ensoñación.

Sé que en alguna parte habrá un montículo, una cala, un piso lleno de ventanas, una calle soleada o gris, un malecón, un banco en un parque vacío, un árbol bajo el cual seré feliz, muy feliz. Aunque en definitiva, ¿en qué consiste exactamente la felicidad? Probablemente en no sentir nostalgia de nada, en anular cada nostalgia por el pasado, el presente o el futuro. Por eso es efímera, o acumulativa, o intermitente. (O quizás englobe un concepto mayor que no he sido capaz de interpretar. ¿O aquello que decía Whitman en “Song of Myself”, 50: “There is that in me – I do not know what it is – but I know it is in me. […]/ I do not know it – it is without name – it is a word unsaid,/ It is not in any dictionary, utterance, symbol”?) O será porque no podemos prescindir de ciertas nostalgias que nos hacen, nos complementan, y de algún modo nos inmunizan.

Vivir hacia el futuro, como Whitman, el único de los románticos que se atrevió a vivir hacia adelante, el único que no idealizó el pasado sino el futuro. El único que sintió la nostalgia por lo que vendrá después, aquello desconocido, cuya seguridad descansa en su grado inasible. ¿Qué podemos hacer, no obstante, sino seguir viviendo para conocerlo? El futuro como canto de vida, como un enorme lago en cuyas ondas, como en lo sublime, jamás podremos reflejarnos bajo ningún disfraz, bajo ninguna certeza. O quizás, de algún modo, el futuro es también otra isla.

~ por Félix Hangelini en abril 27, 2010.

2 comentarios to “HACIA EL FUTURO”

  1. Entré por casualidad a “El bosque escrito” y descubrí un mágico mundo de palabras, cantos, imágenes, pinturas y música.
    Desde esta ciudad lejana, donde un ancho río nos devuelve las voces de las interminables palabras, muchas gracias.

  2. Gracias a ti por visitarlo, Mabel. Sé siempre bienvenida. Un saludo desde el centro de la Península, donde el mar o el añorado océano me quedan ya un poco lejos.

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