BLANCO SOBRE BLANCO

En un examen intrasemestral de Historia del Arte durante la carrera, nos tocó en una de las preguntas hablar de la obra de uno de los pintores más importantes de la tradición decimonónica; y en otra definir, comentar los valores artísticos y la influencia que sobre la pintura habían tenido algunas de las corrientes de vanguardia que, al azar, íbamos seleccionando uno por uno. Llegó mi turno y tomé mi tarjeta. En ella, una rara combinación: Renoir, y el suprematismo. Recuerdo que estuve horas escribiendo (mis exámenes de literatura y de arte eran siempre muy extensos; todo lo contrario que los de gramática o fonética, en los que solía acabar muy rápidamente). Ése ha sido el momento en que más cerca me sentí, entonces, de la obra de Kazimir Malevich.

Muchos años después me replanteo, desde mi experiencia, esa búsqueda de las formas perfectas en la geometría, cuestiono esa interpretación y recodificación del universo, concebido como no-objetividad. Esas superficies geométricas en forma de cuadrados o círculos ofrecen la capacidad al espectador de distinguir o no, de polemizar o no, de descubrir o no, conceptos elementales, credos. Como hacen hoy los físicos en la búsqueda del bosón de Higgs, la llamada “partícula de Dios”, Malevich en su momento intuyó y trabajó órdenes, simetrías, revelando un tipo de poesía extremadamente visible y al mismo tiempo invisible para el ojo humano. Una poesía que nos acerca a esos espacios dentro del entendimiento para los cuales probablemente aún no estemos preparados.

Porque no todo es blanco y negro, pero en cierto modo sí lo es o lo hacemos o convertimos. Porque la vida está llena de estos retos: el poder ver más allá, el aprender a saltar sin cuerdas lógicas y lanzarnos sobre la “realidad”, que no es más que nuestra propia invención no-objetiva de otra realidad (y detengo las tautologías en su literatura).

Varios años después encontré, entre los textos de Dickinson, uno de los laberintos más intrincados de su pensamiento cuando escribe:

761

From Blank to Blank —
A Threadless Way
I pushed Mechanic feet —
To stop — or perish — or advance —
Alike indifferent —

If end I gained
It ends beyond
Indefinite disclosed —
I shut my eyes — and groped as well
‘Twas lighter — to be Blind —

Obviamente no se trata del mismo tipo de “Blanco”, pero hay una verdad revoloteando sobre los versos y sobre los cuadros: ese espacio monocromo -o vacío o lleno- de la conciencia al que no podemos acceder; esa zona indefinida desde la cual saltamos a otra zona indefinida, bajo la seguridad de la ceguera… y donde el encadenamiento de dichas zonas conforma lo que llamamos “experiencia”.

No hay otra vía. O no sé si la hay. No me detendré a pensarlo. Prefiero recrearme en ese “Blanco”.

También podría llamarse “Negro”. Una parte de los humanos siente la necesidad de poner nombres a las cosas. Otros nos dedicamos a hacer inventario de ellas.

~ por Félix Hangelini en abril 8, 2010.

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