ASÍ NOS MEDIRÁN

He comenzado a escribir mi tesis… después de varios (demasiados) días de tanteo. Y sin embargo, sé que será un ejercicio de dolor. Escribir sobre Luisa y su familia tiene estas cosas, necesitas una preparación específica, y la nieve de ayer espero que se lleve todo grumo de días pasados y me deje el camino libre para entender, simplemente entender. Puesto que me toca reflexionar, he estado dialogando esta tarde con los textos de la Zambrana, y he llegado a sus propias “Reflexiones”. Solamente leer este poema, que es un canto total a la piedad, a la benevolencia humana -que puede parecer utópico, pero es lo que predicaban las almas cristianas no ha mucho-, más que alejarme del estilo o de la calidad misma del poema, me acerca a preguntarme el porqué de tanto sufrimiento, del sufrimiento de ella y de los suyos… ¿O es que estamos marcados, como animales, para transitar por determinados caminos? Hay algo sobrenatural, una fuerza oscura, en la vida de Luisa Pérez, que encanta y a la vez asusta. Pero allá vamos, con toda la valentía y con las ganas inmensas de sacarla de esa tiniebla de desconocimiento a la que ha sido condenada desde hace tantos años. De momento, leerla ya es un acto que formula interrogantes más allá de la escritura, y para quien conozca su vida, no necesito explicar mucho más.

REFLEXIONES, Luisa Pérez de Zambrana

Yo siempre al triste consolé afectuosa
y la amarga indigencia socorrí,
que así tal vez, en la desgracia, un día,
me socorran a mí.

Yo siempre a la vejez tendí mi mano
y con respeto y humildad besé
la suya trémula, que yo más tarde,
lo mismo me veré.

Y la niñez desamparada y triste
en mí una amiga y una hermana halló,
que sollozando en la orfandad, Dios mío,
puedo encontrarme yo.

Y yo lloré con el esclavo siempre
si no pude aliviar su padecer,
que en el injusto y azaroso mundo
esclava puedo ser.

Yo, compasiva, consolé al mendigo;
que tal vez, otro tiempo, me verán
a mí de puerta en puerta, entre sollozos,
¡ay! mendigando el pan.

Al crimen aborrezco, pero nunca
al pobre criminal aborrecí;
porque yo, en su lugar, ¡ay! no quisiera
que me odiaran así.

Yo seré consolada en la desgracia,
que Dios no puede abandonarme, no,
porque ante el infeliz, me dije siempre,
¡si así me viera yo!

Y todos ¡ay! reflexionar debieran
que tal vez, como aquéllos se verán;
porque Dios dice que según medimos
así nos medirán.

La fe jamás la abandonó, pero su Dios la dejó sola muchísimos momentos. Para que llorara a sus padres, a sus hermanos, a sus hijos, a sus nietos… Para quedarse en la pobreza, tal como profetizó, viviendo de la caridad de los amigos y las instituciones. Para que hoy leamos estas palabras y sonriamos amargamente por esos seres de tan buena voluntad que nunca llegaremos a conocer.

Comienza pues la aventura. Venid. Acompañadme. ¿Os apetece entrar?

~ por Félix Hangelini en marzo 9, 2010.

Una respuesta to “ASÍ NOS MEDIRÁN”

  1. Hijo, hace días no entraba a tu blog…cuenta con mis energías positivas y mis deseos para que logres terminar tu tesis en tiempo, porque de su calidad no dudo. Sé que a muchos interesará luego y que despertará interés y curiosidad. Adelante como siempre, te acompañaré y protegeré siempre desde la distancia física (una madre siempre protege a sus hijos, sea como sea) Suerte!!! TE QUIERO, HIJO MIO!

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