EXILIO

Descubriendo textos como lápidas, con un paralelismo asombroso con la cotidianidad. Esta podría ser mi rapsodomancia de hoy, pero lo dejaré como entrada, así, como una cita completa donde se une mi pensamiento. No es una respuesta para el día: es una lección. ¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no se regocija en sus posesiones, como un perro guardián de su rebaño? Todas estas sombras están, aparecen y desaparecen, te miran desde dentro y desde fuera, se cruzan, se resignan, se lamen las heridas y se atacan. Y se atascan. Es inevitable la necesidad de amar una sombra para avanzar. Quien no ama, no va a ninguna parte.

EXILIO, Alejandra Pizarnik


Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

~ por Félix Hangelini en febrero 2, 2010.

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