LA MAMMA MORTA

No pienso extenderme hoy, sólo escuchar esta aria, en una grabación en vivo de la ópera Andrea Chénier de Umberto Giordano, en el Teatro alla Scala di Milano el 8 de enero de 1955.

La acción ocurre durante la Revolución Francesa. Maddalena de Coigny, joven noble, describe la muerte de su madre -que murió mientras salvaba a su hija- tras el incendio provocado por las turbas revolucionarias, y cómo se ve obligada ella misma a vagar entre la incertidumbre y aquel panorama caótico, sin demasiada esperanza. Hasta que se le aparece el amor y le enseña que hay que seguir. Puede parecer un motivo cursi, pero integrados texto, música e interpretación, en el momento de la ópera donde acontece, el nivel de dramatismo es impresionante (no obstante la realidad está llena de cursiladas, no seamos ciegos). Hay dos lecciones que pueden extraerse de este texto de Luigi Illica: cuando creas que ya no existe camino, aprende a sonreír y esperar. Es casi la esencia de la vida.

Maria Callas no es probablemente la voz más hermosa de la historia de la ópera, pero encarnaba como nadie cada uno de sus personajes y hacía de cada historia un segmento de vida creíble. Aun desgarrador, histriónico, memorable. Cualquier cosa que yo agregue sobre la Kallageropoulos, sería llover sobre mojado. La mayoría conoce mis filias.

La mamma morta m’hanno
alla porta della stanza mia;
Moriva e mi salvava!
poi a notte alta
io con Bersi errava,
quando ad un tratto
un livido bagliore guizza
e rischiara innanzi a’ passi miei
la cupa via!
Guardo!
Bruciava il loco di mia culla!
Così fui sola!
E intorno il nulla!
Fame e miseria!
Il bisogno, il periglio!
Caddi malata,
e Bersi, buona e pura,
di sua bellezza ha fatto un mercato,
un contratto per me!
Porto sventura a chi bene mi vuole!
Fu in quel dolore
che a me venne l’amor!
Voce piena d’armonia e dice:
“Vivi ancora! Io son la vita!
Ne’ miei occhi è il tuo cielo!
Tu non sei sola!
Le lacrime tue io le raccolgo!
Io sto sul tuo cammino e ti sorreggo!
Sorridi e spera! Io son l’amore!
Tutto intorno è sangue e fango?
Io son divino! Io son l’oblio!
Io sono il dio che sovra il mondo
scendo da l’empireo, fa della terra
un ciel! Ah!
Io son l’amore, io son l’amor, l’amor!”

Inserto aquí, para los interesados, la famosa secuencia cinematográfica de la película Philadelphia, de Jonathan Demme (1993), donde Tom Hanks encarna un enfermo de sida que explica esta aria, su circunstancia y sufrimiento, a su abogado.

~ por Félix Hangelini en enero 20, 2010.

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