LILAC WINE

Mañana parto a la nieve. O al menos es lo que espero encontrar. Aunque la vida es bastante caprichosa… a veces piensas acabar un día que presumía una enorme felicidad o al menos un grado de satisfacción o de feliz normalidad, y te encuentras una vez más al final en un rincón, en tu rincón, viendo cómo se destrozan todas las paredes y se construyen otras. También puede ocurrir lo contrario, pero con la edad esos buenos momentos son más esporádicos y es cierto que se disfrutan más por esa misma razón. Pero yo ya estoy acostumbrado a esos silencios.

Mañana espera la nieve. Marcho cerca del pueblo donde vivo oficialmente, donde debería vivir. Es curioso ese persistente estar y no estar.

Hace ya algunos años (más de trece, no recuerdo con precisión) descubrí hasta qué punto un simple poema puede llegar a fascinarme, cuando leí la elegía “When Lilacs Last in the Dooryard Bloom’d”, de Walt Whitman. Rápidamente se convirtió en mi poema favorito. Tiene un pathos aún no superado por ningún otro texto en mi sensibilidad, ni siquiera por los poemas de Dickinson (que algunos son referencia obligada en mi día a día) o la prosa de Thomas Mann. Lo leía en los momentos de mayor angustia, en las mayores desilusiones, fue como el bálsamo que me hacía ver que por debajo de toda tragedia o tristeza, siempre uno podía levantarse con un enorme grado de optimismo, incluso con una alegría inmanente a ese dolor. Es un enorme poema donde Whitman explota su capacidad discursiva, en contraste con esa pequeña fábula de idéntico tema, pero implosiva, que fue “O Captain! My Captain!”, por cierto publicada inmediatamente después en el mismo apartado de Leaves of Grass. Desde entonces ese ramo de lilas que el sujeto corta en la parte tercera del enorme texto, me ha acompañado siempre. Me acompaña hoy y lo hará durante todos estos días. Porque el dolor engendra ideas que ahora mismo me son necesarias.

Hay ciertos viajes para los que sólo hacen falta un libro, algo de música y un gajo de lilas. Aunque al llegar, no podamos ver siquiera la nieve. Pero el viaje y esa compañía sigilosa habrán valido la pena. Como las lilas, el astro y el pájaro en el poema de Whitman: “There in the fragrant pines, and the cedars dusk and dim.”

~ por Félix Hangelini en enero 11, 2010.

Una respuesta to “LILAC WINE”

  1. “Lilac Wine” (James Shelton, 1950)

    I lost myself on a cool damp night
    I gave myself in that misty light
    Was hypnotized by a strange delight
    Under a lilac tree

    I made wine from the lilac tree
    Put my heart in its recipe
    It makes me see what I want to see
    And be what I want to be

    When I think more than I want to think
    Do things I never should do
    I drink much more that I ought to drink
    Because it brings me back you

    Lilac wine is sweet and heady,
    Like my love
    Lilac wine, I feel unsteady,
    Like my love

    Listen to me, I cannot see clearly
    Isnt that she, coming to me
    Nearly here

    Lilac wine is sweet and heady,
    Wheres my love
    Lilac wine, I feel unsteady,
    Wheres my love

    Listen to me, why is everything so hazy
    Isnt that she, or am I just going crazy, dear

    Lilac wine, I feel unready for my love
    Feel unready, for my love.

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