EL DÍA QUE YA NO ESTÉ

El día de mi muerte no me echarás de menos. Echar de menos es tener la esperanza de que asome mi rostro tras la puerta. Pero entonces ya no volveré.

No quedaré en nada, en nadie, no seré más que elemento transfigurado en otro elemento. Que no haya música, ni pierdas el tiempo pensándome fantasma o viento sobre el árbol. Todo puede seguir su misma rutina, a nadie le parecerá importante cualquier remota detención.

Mejor camina hacia otra parte. No te sientes a esperar. Sigue otra huella. La mía se habrá fundido en los mismos circuitos donde todos se calcan. Haz un montón de piedras e imagina que sobre ellas nacerá otro lirio, otra casa, otro libro, otro barco que ya no me llevará.

Que ninguna de mis fotos sirva para extrañarme: pues ese de las fotos ya no soy yo, ni lo será este yo tampoco cuando acabe el poema. El pasado sólo existe en la idea del pasado. Y una fotografía sólo congela un minúsculo tiempo.

El día que ya no esté que sea el día más común, el que te exija la mayor indiferencia. Total, ya no estaré para decirte que calles o que rías, ni podré acariciar tu cabeza con mi mano cuando llegue la noche para serenarte. Es un hecho simple la naturaleza. ¿Por qué cuesta aceptarla?

No me iré a ningún sitio ni me quedaré contigo. Siempre hay una maravillosa mentira en el ‘para siempre’. Quizás creerás oír mi voz, grave o nublada, en cada palabra mía que recuerdes, en cada diminuto personaje que me he inventado como justificación. Mi voz sobre el armario y los papeles, sobre mi cama roja con sus siete almohadas y las cortinas a ninguna parte. Pero será la forma  en que imagines lo que fui, o sea, lo que no soy, lo que ya no seré.

Y si alguna vez trasmigro -si existiera al menos una de esas infinitas posibilidades- sólo podré recordarme yo mismo, desfigurado a través de mi pálpito, en el nuevo cuerpo habitado. Puede que de algún modo te lo haga saber. O puede que nunca más me acuerde de ti y ya no te venga a buscar.

~ por Félix Hangelini en diciembre 28, 2009.

6 comentarios to “EL DÍA QUE YA NO ESTÉ”

  1. El dia que ya no estes, intentare recordarte, con fuerza, abrazando tus palabras, abrazando tus ojos, ojos pardos en los que me pierdo, ojos pardos y labios tiernos que saben donde y cuando besar y acariciar.

    No soy filologo, ni siquiera quiero escribir bien, pero esta vez quiero escribir algo bonito para ti.

    Algo que te diga estoy aqui, algo que me caliente en la noche, algo que me diga que el de las fotos eres tu y soy yo.
    Algo que me diga que lo que estoy escrbiendo no son farfulleos de un niño estupido.

    Algo que no sea un adios… quizas un hasta luego, o algo parecido.

  2. Ay hijo, qué triste! sobre todo para un fin de año y para un año venidero en que te deseo logres lo que mas anhelas. Qué triste, porque eres muy joven y porque tus enormes valores humanos no merecen que desaparezcas así, como tú lo piensas. Lo que mas pido a dios es que el día en que tú no estés yo haya dejado de existir mucho antes, porque yo, tu madre, no lo soportaría!!!

  3. La soledad
    A veces tiene ganas de acompañar
    El rostro que recuerda mal
    Aquel amor que nunca fue para
    Soñar.

  4. “It might be lonelier
    Without the Loneliness —
    I’m so accustomed to my Fate —
    Perhaps the Other — Peace —

    Would interrupt the Dark —
    And crowd the little Room —
    Too scant — by Cubits — to contain
    The Sacrament — of Him —

    I am not used to Hope —
    It might intrude upon —
    Its sweet parade — blaspheme the place —
    Ordained to Suffering —

    It might be easier
    To fail — with Land in Sight —
    Than gain — My Blue Peninsula —
    To perish — of Delight –”

    Emily Dickinson, J405, ca. 1862

  5. Bee! I’m expecting you!
    Was saying Yesterday
    To Somebody you know
    That you were due —

    The Frogs got Home last Week —
    Are settled, and at work —
    Birds, mostly back —
    The Clover warm and thick —

    You’ll get my Letter by
    The seventeenth; Reply
    Or better, be with me —
    Yours, Fly.

    Emily D.

  6. Estimat Félix,
    Recordo encara avui la impressió que em va fer llegir aquesta entrada. Estic convençuda que vida i literatura et van servir per expressar una desolació tan gran i un sentiment tan profund.
    Avui, només em quedaré amb el títol que li vas donar a aquesta entrada “El día que ya no esté”, la meva replica es que sempre et tinc present, present quan llegeixo alguna de les autores que compartíem, present quan escolto algunes àries interpretades per alguns dels contratenors que més ens agradaven i en fi, present perquè el teu Bosque escrito ens fa reviure la teva veu i tot el que aquí ens has deixat compartir.
    Dels llibres de poemes que tinc de l’Emily Dickinson n’hi ha un traduït per Marià Manent, i és una de les traduccions que més m’agraden. Potser és de les més lliures però crec que a l’Emily li agradaria i te’n deixo un fragment que em va molt bé per expressar un sentiment semblant:
    “El sofriment s’assembla a un gran espai:
    recordar no podria
    com començà, ni si hi ha hagut
    sense ell només un dia”
    Emily Dickinson
    Una forta abraçada Félix,
    Carme

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