RISA INNUMERABLE DE LAS OLAS (fragm.)

Una digresión:

la sexualidad en Pessoa y un nexo opaco

 

Cuando en 1915 apareció la “Saudaçao a Walt Whitman”, el objeto de evocación hizo sospechoso de bisexualidad al heterónimo Alvaro de Campos.

 

Mucho se ha debatido sobre el tema sexual en la obra de Pessoa, pero permítaseme decirlo, la misoginia, homo y asexualidad o desexualización que se han analizado en el portugués, guardan una dosis de intelectualidad ajena al sentido del erotismo en Whitman, a pesar de que José Martí justifique con cierta doctrina de amor divino las realizaciones eróticas en Leaves of Grass. En uno de sus escritos, Pessoa advertía: “Un asunto sexual debe ser tratado en arte de manera que no suscite deseo. Para suscitar deseo sirve mejor una fotografía pornográfica.” Utilizando sobre todo la inteligencia como herramienta, Pessoa-Campos elabora algún que otro poema, donde resulta evidente su posición ante el hecho homosexual. Los más notables, los del llamado “ciclo imperial”: Antinous, y Epithalamium, puesto que Anteros debía cantar el amor estético, según el poeta, por encima de las definiciones de sexo.

 

Si bien defiende la imposibilidad de separar la llamada “desviación” del instinto sexual shakespeariana, de la propia obra del de Stratford-on-Avon, lo cierto es que en su evocación de Whitman no hace menos que transmitir toda la carga de sentido sexual que la propia obra whitmaniana suscitó en su tiempo. Ya en 1911, André Gide había colocado, en la primera edición de su Corydon, como pretexto la figura de Whitman, a partir de la alusión a la escandalosa biografía del americano, escrita por León Bazalgette. Y que Campos escriba una salutación como esta favorecería la sospecha que aún hoy pende sobre la personalidad real del autor de “Autopsicografía”. Resulta curioso cómo el sujeto-Campos se dedica también a besar un retrato de Whitman, lo que me hace recordar el retrato desencadenante de los diálogos socráticos del Corydon.

 

 

Pero, según creo, el sexual es un componente más en el saludo. Pessoa-Campos se pone en la misma línea que su evocado, se hermana al más típico estilo whitmaniano con el propio Whitman, declara la universalidad de éste, mientras advierte la sensación de que el de Camden se convierte en todos y cada uno. Así dice en la “Saudaçao…”:

 

De aqui de Portugal, todas as épocas no meu cérebro,
Saúdo-te, Walt, saúdo-te, meu irmão em Universo,
Eu, de monóculo e casaco exageradamente cintado,
Não sou indigno de ti, bem o sabes, Walt,
Não sou indigno de ti, basta saudar-te para o não ser…
Eu tão contíguo à inércia, tão facilmente cheio de tédio,
Sou dos teus, tu bem sabes, e compreendo-te e amo-te,
E embora te não conhecesse, nascido pelo ano em que morrias,
Sei que me amaste também, que me conheceste, e estou contente.
Sei que me conheceste, que me contemplaste e me explicaste,
Sei que é isso que eu sou, quer em Brooklyn Ferry dez anos antes de eu nascer,
Quer pela Rua do Ouro acima pensando em tudo que não é a Rua do Ouro,
E conforme tu sentiste tudo, sinto tudo, e cá estamos de mãos dadas,
De mãos dadas, Walt, de mãos dadas, dançando o universo na alma.

Ó sempre moderno e eterno, cantor dos concretos absolutos,
Concubina fogosa do universo disperso,
Grande pederasta roçando-te contra a adversidade das coisas,
Sexualizado pelas pedras, pelas árvores, pelas pessoas, pelas profissões,
Cio das passagens, dos encontros casuais, das meras observações,
Meu entusiasta pelo conteúdo de tudo,
Meu grande herói entrando pela Morte dentro aos pinotes,
E aos urros, e aos guinchos, e aos berros saudando Deus!

Cantor da fraternidade feroz e terna com tudo,
Grande democrata epidérmico, contágio a tudo em corpo e alma,
Carnaval de todas as ações, bacanal de todos os propósitos,
Irmão gêmeo de todos os arrancos,
Jean-Jacques Rousseau do mundo que havia de produzir máquinas,
Homero do insaisissable de flutuante carnal,
Shakespeare da sensação que começa a andar a vapor,
Milton-Shelley do horizonte da Eletricidade futura! incubo de todos os gestos
Espasmo pra dentro de todos os objetos-força,
Souteneur de todo o Universo,
Rameira de todos os sistemas solares…

Quantas vezes eu beijo o teu retrato!
Lá onde estás agora (não sei onde é mas é Deus)
Sentes isto, sei que o sentes, e os meus beijos são mais quentes (em gente)
E tu assim é que os queres, meu velho, e agradeces de lá —,
Sei-o bem, qualquer coisa mo diz, um agrado no meu espírito

Uma ereção abstrata e indireta no fundo da minha alma.

Nada do engageant em ti, mas ciclópico e musculoso,
Mas perante o Universo a tua atitude era de mulher,
E cada erva, cada pedra, cada homem era para ti o Universo.

Meu velho Walt, meu grande Camarada, evohé!
Pertenço à tua orgia báquica de sensações-em-liberdade,
Sou dos teus, desde a sensação dos meus pés até à náusea em meus sonhos,
Sou dos teus, olha pra mim, de aí desde Deus vês-me ao contrário:
De dentro para fora… Meu corpo é o que adivinhas, vês a minha alma —
Essa vês tu propriamente e através dos olhos dela o meu corpo —
Olha pra mim: tu sabes que eu, Álvaro de Campos, engenheiro,
Poeta sensacionista,
Não sou teu discípulo, não sou teu amigo, não sou teu cantor,
Tu sabes que eu sou Tu e estás contente com isso!

Nunca posso ler os teus versos a fio… Há ali sentir demais…

(…)

 

Octavio Paz ha dicho que si bien Caeiro encarna la figura del incrédulo, Reis encarna la forma, Pessoa ortónimo los símbolos y Campos la sensación. Pero las relaciones entre ellos es tan rica, que se produce una tensión de ideas, cohabitantes en el mismo estro. La sensación en Campos-Pessoa está regida por el aprendizaje vanguardista y la propia re-creación del tiempo que vivía. Y como todo tiempo, cargado de oposiciones, donde la pugna femenino/masculino alcanza –como es lógico—un papel importante.

 

Al analizar los escritos de Pessoa, nos encontramos algo como esto –sin fecha, aunque se sabe anterior a su noviazgo con Ofélia Queirós—, muy similar al que escribiría Vicente Huidobro:

No encuentro dificultad en definirme: soy un temperamento femenino con una inteligencia masculina. Mi sensibilidad y los movimientos que de ella proceden, y es en esto en lo que consisten el temperamento y su expresión, son de mujer. Mis facultades de relación –la inteligencia, y la voluntad, que es la inteligencia del impulso—son de hombre.

(…)

Reconozco sin engañarme la naturaleza del fenómeno. Es una inversión sexual incompleta. Se queda en el espíritu. Siempre, sin embargo, en los momentos de meditación sobre mí mismo, me ha inquietado, no he tenido nunca la seguridad, ni la tengo todavía, de que esa disposición del temperamento no pudiese un día bajárseme al cuerpo. No digo que practicase entonces la sexualidad correspondiente a ese impulso; pero bastaría el deseo para humillarme.[ii]

 

Claro está, la diferencia con el texto de Huidobro estriba en que en el chileno es una declaración de dualismo egocentrista: un equilibrio justo, el Yin y el Yang, donde confluye toda su doctrina creacionista. En el caso de Pessoa parece más actitud vital que literaria. Pero lo que la cita alega es, en efecto, un terror homosexual como impulso sadomasoquista, factores atribuidos a la configuración de Campos. Pessoa estaba consciente de estos ingredientes en su personalidad y los vació en uno de sus heterónimos.

 

En Whitman el sensualismo guarda en ocasiones momentos místicos, panteístas, pero lo sorprendente de sus páginas está vinculado por una parte con la angustia del sentimiento agónico, y por la otra,  por el sentido de confraternidad que impone en su configuración erótica. Se ha visto que la mayor parte del erotismo whitmaniano es onanista. Whitman es generalmente autoerótico, y esta autocomplacencia no puede ser atribuida al sujeto Pessoa, en ninguna de sus identificaciones.

"Old Man. Seven photographs", by Thomas Eakins (1880s)

"Old Man. Seven photographs", by Thomas Eakins (1880s)

 

La sencillez de los laberintos

“La exuberancia es belleza.”

WILLIAM BLAKE

 

Pero la diferencia fundamental entre Whitman y Pessoa radica en la propia puesta en práctica del discurso, que si bien en Whitman conduce a un yo plural, identificado con lo multitudinario, y desintegrado en una serie de representaciones textuales (la teoría del personaje-molde), en el caso de Pessoa sus representaciones alcanzan un sentido dramático, una puesta en escena de criterios, estilos, tendencias, biografías, ideologías. Más allá de las ganancias obtenidas desde el punto de vista sintáctico o métrico (hay que recordar que Pessoa era bilingüe, y fue un arduo conocedor de la literatura en inglés), Whitman llega a Pessoa con su traje de modernidad, a pesar del aroma romántico del que no pudo salirse. Como ha dicho Harold Bloom, “la definitiva lección de la influencia de Whitman […] puede que sea que sólo una personalidad tan extravagante como la de Pessoa puede esperar contenerla sin peligro para el yo o yoes poéticos”[iii]; pero la contención implica del mismo modo una superación que lo hace alcanzar un estrato propio, un nivel por el cual hoy se reconocen las calidades del portugués y su sentido canónico.

 

En otro de los textos de Pessoa, esta vez sobre el drama, se puede leer la siguiente definición:

Llamo teatro estático a aquel cuyo desarrollo dramático no implica acción, esto es, donde las figuras no sólo actúan, porque ni se mueven ni dicen de moverse, sino que ni siquiera tienen sentidos capaces de producir una acción; donde no hay conflicto ni perfecto enredo. Se dirá que esto no es teatro. Creo que lo es porque creo que el teatro tiende a ser meramente lírico y que el enredo del teatro es, no la acción ni la progresión y consecuencia de la acción, sino, abarcando más, la revelación de las almas por medio de las palabras intercambiadas y la creación de situaciones de inercia, momentos de alma sin ventanas o puertas a la realidad.[iv]

 

Si partimos de este planteamiento, podríamos afirmar que la obra del portugués, tal como se entiende al conjunto de heterónimos principales (Campos, Caeiro, Reis), su ortónimo (Fernando Pessoa) y sus semiheterónimos (Bernardo Soares, Coelho Pacheco, António Mora, y los demás: A. A. Cross, Alexander Search, Chevalier de Pas, Charles Robert Anson, entre otros), constituye un drama per se, una puesta de “teatro estático” donde todos se concentran alrededor de Pessoa-suprapoeta, quien los organiza bajo su propia identidad sin apaciguarlos, y los deja existir, centrados y descentrados, en el “sueño de la otredad multiplicada” –al decir de Miguel Ángel Viqueira—saliendo y entrando a un recinto teatral donde las voces siguen mezclándose indefinidamente en esa circunstancia textual que hoy llamamos Fernando Pessoa. Esto, creo también, es una manera hermosa de distanciarse de la concepción whitmaniana. Esto es su exuberancia. Y es el mejor modo de alcanzar, con el juego de las identificaciones escénicas, un punto de fuga para quien intente encasillar el fenómeno.

 

Hasta aquí una arista del análisis. Faltaría, entre otras cosas, enfocar la coherencia y/o conveniencia de la definición del portugués partiendo de una teoría del género teatral.

 


[i] Cf. Ángel Crespo, “La cuestión sexual. Antinoo y Epitalamio.”, en: La vida plural de Fernando Pessoa, Barcelona, Seix Barral, 1988, p. 179

[iii] Harold Bloom: “Borges, Neruda, Pessoa: un Whitman hispano-portugués”, en: El canon occidental, Anagrama, 1995, p. 501

 

[iv] Fernando Pessoa: Sobre literatura y arte, Madrid, Alianza Editorial, 1985, p. 299

 

 

*** Texto publicado en la revista Upsalón, Universidad de La Habana, número 1 de 2004, p. 71-78.

 

 

 

 

~ por Félix Hangelini en julio 17, 2008.

3 comentarios to “RISA INNUMERABLE DE LAS OLAS (fragm.)”

  1. GUAU. Me has dejado impresionado. Muy interesante. Pessoa siempre me ha atraido, tan enigmático como brillante. Reflexionaré un poco más estos días acerca de lo planteado. Lo único que lei de él es “El Libro del Desasosiego”.

    Abrazos

  2. Gracias por el comentario.
    Igual pensaba que lo más escandaloso de la entrada serían las presuntas y polémicas fotos de Whitman, posando desnudo a sus cincuenta y tantos años para el conocido fotógrafo Thomas Eakins… Ya veo que no causa el mismo “efecto” que en su día causó en mí el hallazgo.😉
    Este es sólo un fragmento de un ensayo más largo sobre las relaciones entre Whitman y Pessoa. He puesto sólo la parte de mayor “filón” mediático.
    Un abrazo!

  3. Con ansias de continuar a leer tu ensayo.

    Saludos.

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